FICHA 1
“4. Así que, quien aquí llegare, alábele mucho, conózcase por muy deudor, porque ya parece le quiere para su casa, y escogido para su reino, si no torna atrás.
No cure de unas humildades que hay, de que pienso tratar, que les parece humildad no entender que el Señor les va dando dones. Entendamos bien, bien, como ello es, que nos lo da Dios sin ningún merecimiento nuestro, y agradezcámoslo a su Majestad; porque si no conocemos que recibimos no despertamos a amar. Y es cosa muy cierta que mientras más vemos estamos ricos, sobre conocer somos pobres más aprovechamiento nos viene, y aún más verdadera humildad. Lo demás es acobardar el ánimo a parecer que no es capaz de grandes bienes, si en comenzando el Señor a dárselos, comienza él a atemorizarse con miedo de vanagloria. Creamos que quien nos da los bienes nos dará gracia para que, en comenzando el demonio a tentarle en este caso, lo entienda, y fortalezca para resistir; digo, si andamos con llaneza delante de Dios, pretendiendo contentar sólo a El, y no a los hombres.” (p. 109)
El blog contiene fichas de textos del Padre José Kentenich, el Papa Juan Pablo II, el Papa Benedicto XVI y otros. Desarrollado por Vicente Santelises Schoenstatt /Quito
viernes, 25 de junio de 2010
INTRODUCCION AL CRISTIANISMO Ratzinger, Joseph. Edic. Sígueme, Salamanca, 1982, 5ª edic. (327 págs.) (Traducido por José L. Domínguez Villar del origi
FICHA 1 (Fe en Dios como hipótesis indemostrable ahora)
“Dios no es el que de hecho queda fuera del campo visual humano y que podría verse si ese campo se ensanchase. No. Dios es aquel que queda esencialmente fuera de nuestro campo visual por mucho que se extiendan sus límites.
Con ésto se dibuja la silueta de la actitud expresada en la palabra “credo”. Significa que el hombre no ve en su ver, oír, comprender, la totalidad de lo que concierne; significa que el hombre no identifica el espacio de su mundo con lo que él puede ver y comprender sino que busca otra forma de acceso a la realidad; a esta forma la llama fe, y en ella encuentra la abertura decisiva de su concepción del mundo. Si esto es así, la palabra credo encierra una opción fundamental ante la realidad como tal; no significa comprender esto o aquello sino una forma primaria de proceder ante el ser, la existencia, lo propio y todo lo real. Es una opción por lo que no se ve, lo que en modo alguno cae dentro de nuestro campo visual, no se considera como irreal sino como lo auténticamente real, como lo que sostiene y posibilita toda la realidad restante. Es una opción por la que lo que posibilita toda la realidad, otorga verdaderamente al hombre su existencia humana, lo hace posible como hombre y como ser humano. Digámoslo de otro modo: la fe es una decisión por la que afirmamos que en lo íntimo de la existencia humana hay un punto que no puede ser sustentado ni sostenido por lo visible y comprensible sino que choca con lo que no se ve de tal modo que esto le afecta y aparece como algo necesario para su existencia.” (p. 31-32)
FICHA 2 (La fe -como cambio- no pide tampoco pruebas)
“Sin este cambio de la existencia, sin oponerse a la inercia natural, no hay fe. Sí, la fe es la conversión en la que se da cuenta de que va tras de una ilusión al entregarse a lo visible. He aquí la razón profunda por la que la fe es indemostrable: es un cambio del ser, y sólo quien cambia la recibe. Y porque nuestra inercia natural nos empuja en otra dirección la fe es un cambio diariamente nuevo; sólo en una conversión prolongada a lo largo de toda nuestra vida podemos percatarnos de lo que significa la frase “yo creo”.” (p. 32)
FICHA 3 (La fe como puente entre lo eterno y lo temporal)
“La fe pretende ser revelación, ya que parece superar el abismo que yace entre lo eterno y lo temporal, entre lo visible y lo invisible, y porque a Dios nos lo presenta como un hombre, al eterno temporal, como uno de nosotros. Funda su pretensión de ser revelación en que ha introducido lo eterno en nuestro mundo.” (p. 35)
FICHA 4 (La fe no es asible; es sólo visible)
“A considerar en visión sintética los caminos del espíritu humano, tal como nos lo presentan nuestros conocimientos históricos actuales, observaremos que en los diversos períodos de desarrollo del espíritu humano hay tres formas diversas de ponerse en relación con la realidad: la mágica, la metafísica y, por último, la científica (nótese que cuando se dice científico se piensa en las ciencias naturales). Cada una de estas orientaciones fundamentales tiene, a su modo, algo que ver con la fe, pero cada una, también a su modo, se opone a ella. Ninguna se defiende con ella, y ninguna le es sencillamente neutral; todas pueden prestarle servicio, pero todas pueden también ocultarla. La limitación a los fenómenos”, a lo que se puede ver y captar, es una nota característica que condiciona necesariamente todo nuestro sentimiento existencial, y nos asigna un lugar en lo real (aunque incompleto, n. del recop.).” (p. 38)
FICHA 5 (Errada perspectiva de las posibilidades técnicas en la actualidad)
“...en la actualidad y en la Edad Media el hombre estaba orientado hacia lo eterno; después de un corto período en que reinó el historicismo, a lo pasado. Ahora la factibilidad, lo faciendum, lo orienta al futuro que él mismo pueda crear. Antes, los resultados de la doctrina de los orígenes le llevaron a afirmar, resignadamente, que, partiendo de su pasado, no era sino tierra, puro azar de la educación; estaba desilusionado y hasta parecía degradado, pero todo esto ya no le molesta porque ahora, proceda de donde proceda, puede enfrentarse decididamente a su futuro para convertirse a sí mismo en lo que quiera. Ya no le parece imposible hacerse igual a Dios.”
(p. 45-46)
FICHA 6 (La fe como palabra que desenvuelve la inteligencia)
“...¿qué es propiamente la fe? Nuestra respuesta es esta: es la forma de permanecer del hombre en toda la realidad, forma que no se reduce al saber ni que el saber puede medir; es la orientación sin la que el hombre estaría sin patria, la orientación que precede al calcular y actuar humanos, y sin la que no podría ni calcular ni actuar porque eso sólo puede hacerlo en el sentido de la inteligencia que lo lleva. De hecho, el hombre no vive sólo del pan de la factibilidad; como hombre, y en lo más propio de su ser humano, vive de la palabra, del amor, de la inteligencia. La inteligencia es el pan del que se alimenta el hombre en lo más propio de su ser. Sin la palabra, sin la inteligencia, sin el amor, llega pronto a la situación del “ya no puedo más”, aunque viva en medio de un confort extraordinario.” (p. 51)
FICHA 7 (El sustento de lo real es invisible aún, pues Dios es invisible aún)
“En lenguaje más tradicional podemos afirmar que creer cristianamente significa comprender nuestra existencia como respuesta a la palabra, al logos que lleva y sostiene todo. Significa decir sí a la inteligencia que nosotros no podemos hacer aunque sí recibir, a la inteligencia que se nos da para que sólo la tengamos que aceptar y fiarnos de ella. Según eso, la fe cristiana es una opción en pro de que lo recibido precede al hacer. Esto no quiere decir que el hacer se desprecie o se considere superfluo. Sólo porque hemos recibido podemos “hacer”. La fe cristiana significa también, como hemos dicho, una opción en pro de que lo invisible es más real que lo visible. Es afirmación de la supremacía de lo invisible como propiamente real, lo cual nos lleva y autoriza a colocarnos ante lo visible con tranquilidad impertérrita y en la responsabilidad que dimana del verdadero fundamento de todo, de lo invisible.” (p. 52)
FICHA 8 (Creo, luego, hago)
“Quien reflexione sobre ésto se dará cuenta pronto de que la primera y la última palabra del credo –“creo amén”- se entrelazan mutuamente y encierran todas las demás expresiones y constituyen el contexto de todo lo que se halla entre ellas. La resonancia de las palabras “creo” y “amén” muestra el sentido del todo, el movimiento espiritual de que tratamos. Ya dijimos antes que la palabra amén pertenece a la misma raíz que la palabra “fe”. “Amén” dice, a su modo, lo que significa creer: permanecer firme y confiadamente en el fundamento que nos sostiene, no porque yo lo he hecho o lo he examinado sino precisamente porque no lo he hecho ni lo he examinado. Expresa la entrega de sí mismo a lo que nosotros no podemos ni tenemos que hacer, la entrega de sí mismo al fundamento del mundo como inteligencia que me abre en primer lugar la libertad del hacer.” (p. 53)
FICHA 8 (La fe como fundante de la cosmología cristiana, o simplemente cosmología)
“La palabra “amén” expresa la idea de confiar, fidelidad, firmeza, firme fundamento, permanecer verdad. Pues bien, la actitud cristiana expresada con esa palabra significa que aquello en lo que el hombre permanece y que puede ser para él inteligencia, sólo puede ser la verdad misma. Sólo la verdad es el fundamento adecuado de la permanencia del hombre. Por eso el acto de fe cristiana incluye esencialmente la convicción de que el fundamento inteligente, el “logos” en el que nos mantenemos, en cuanto inteligencia también es verdad. La inteligencia que no fuese verdad sería no-inteligencia. La inseparabilidad de la inteligencia, del fundamento y de la verdad, expresada tanto en la palabra “amén” como en la griega “logos” supone toda una concepción del mundo. La inseguridad del a inteligencia, del fundamento y de la verdad, expresada con palabras para nosotros inimitables, muestra la red de coordenadas en las que la fe cristiana considera el mundo y se coloca ante él.” (p. 54)
FICHA 9 (Fe como “comprender“ sin “saber” el cómo, como un niño)
“La forma con la que el hombre entra en contacto con la verdad del ser no es la forma del saber sino la del comprender: comprender la inteligencia a la que uno se ha entregado. Y podemos añadir que sólo en la permanencia se abre la comprensión, no fuera de ella. Una cosa no tiene lugar sin la otra, ya que comprender significa agarrar y entender la inteligencia que se ha recibido como fundamento, como inteligencia. Creo que este es el sentido de lo que llamamos comprender: entender la inteligencia sobre la que nos mantenemos como inteligencia y como verdad, darnos cuenta de que el fundamento es inteligencia.
Si esto es así, la comprensión no supone una contradicción con la fe sino que presenta su auténtico contenido, ya que el saber lo funcional del mundo -cosa que nos brinda el pensamiento científico-natural- no aporta ninguna comprensión del mundo ni del ser. La comprensión nace de la fe. Por eso una tarea primordial de la fe cristiana es la teología, discurso comprensible, lógico (rationale, racional-inteligible) de Dios. Aquí radica el derecho inamovible de lo griego en lo cristiano. Estoy plenamente convencido de que no fue pura casualidad el que el mensaje cristiano, en su primera configuración, entrase en el mundo griego y que se mezclase así con el problema de la comprensión, de la verdad. La fe y la comprensión van tan juntas como la fe y la permanencia, porque permanecer y comprender son inseparables.” (p. 56)
FICHA 9 (El plus de la fe es lo amistoso del asentimiento, el sí a Dios dicho con amor)
“La fe cristiana vive de esto: de que no existe la pura inteligencia sino la inteligencia que me conoce y me ama, de que puedo confiarme a ella con la seguridad de un niño que en el tú de su madre ve resueltos todos sus problemas. Por eso la fe, la confianza y el amor son, a fin de cuentas, una misma cosa, y todos los contenidos alrededor de los que gira la fe no son sino concretizaciones del cambio radical, del “yo creo en tí”, del descubrimiento de Dios en la faz de Jesús de Nazaret, el hombre.” (p. 57-58)
FICHA 10 (La fe tiene un vehículo obligado: la historia del hombre)
“...observar esto (la historia del símbolo o credo) es, a mi modo de ver, importante, ya que pertenece también a la realidad de la fe en el mundo el que el salto audaz a lo infinito que la fe lleva consigo sólo tendrá lugar en la reducción de lo humano. Y cuando el hombre arriesga su grandeza, cuando audazmente da el salto que, superando su sombra, le lleva a la inteligencia que lo sostiene, su obrar no es pura y noble grandeza sino que entonces se revela como esencia disonante que es, en su grandeza, miserable, y en su miseria, todavía más grande. Esto nos dice también que la fe tiene y debe tener algo que ver con el perdón que incita a que los hombres reconozcan que son seres que sólo pueden encontrarse al recibir y prolongar el perdón, y que son una esencia que, en su ser mejor y más puro, necesita el perdón.”
(p. 62-63)
FICHA 11 (Fe como respuesta a una palabra dicha)
“La fe no es una pura cavilación en la que el yo, libre de toda ligadura, se imagina reflexionar sobre la fe; es más bien el resultado de un diálogo, expresión de la audición, de la recepción y de la respuesta que, mediante el intercambio del yo y del tú, lleva al hombre al “nosotros” de quienes creen lo mismo.
En síntesis, puede afirmarse que la fe procede de la “audición”, no de la reflexión”, como la filosofía. Su esencia no estriba en ser proyección de lo concebible, a lo que se ha llegado después de un proceso intelectivo. La fe nace, por el contrario, de la audición, es recepción de lo no pensado, de tal modo que el pensar en la fe es siempre re-flexión sobre lo que antes se ha oído y recibido. ” (p. 66-67)
FICHA 12 (La fe es recibida, nunca imaginada)
“Hay quienes creen que la fe puede nacer porque nos la imaginamos, porque podemos encontrarla siguiendo de la búsqueda privada de la verdad; esta concepción es expresión de un determinado ideal, de una actitud del pensamiento que ignora que lo característico de la fe es ser aceptación de lo que no puedo imaginarme. Pero ha de ser aceptación responsable en la que no considero lo recibido como propiedad mía, no puede aceptarse lo recibido en toda su grandeza, pero sí puedo apropiármelo más y más porque yo mismo me he entregado a ello como a lo más grande...” (p. 67)
FICHA 13 (La idea está dentro, la predicación de la fe está afuera)
“Si bien es verdad que nadie vive sólo de sus propias ideas sino que, consciente o inconscientemente, debe mucho a otros; la idea, lo pensado, es al menos lo que al parecer me pertenece porque ha nacido en mí. El espacio donde se forma la idea es el espacio interno del espíritu, por eso se limita a sí misma; tiene una estructura individualística. Después se puede comunicar, cuando ya ha sido traducida en palabras, que la expresan sólo aproximativamente. En cambio, para la fe lo primario es la palabra predicada. La idea es íntima, puramente espiritual; la palabra, en cambio, es lo que una, es la forma en la que surje, el terreno espiritual, la comunicación; es la forma en la que el espíritu es también humano, es decir, corporal y social.” (p. 68)
FICHA 14 (Fe como diálogo entre Dios y nosotros, y entre nosotros)
“La estructura dialógica de la fe diseña una imagen del hombre. Pero muestra también una imagen de Dios. El hombre logra tratar con Dios cuando trata con los demás hombres, sus hermanos. La fe se ordena por esencia al tú y al nosotros; sólo a base de esta doble condición une al hombre con Dios. Demos vuelta a la frase: la estructura íntima del la fe no separa la relación con Dios de la cohumanidad. La relación con Dios, con el tú y con el nosotros se entrelaza, no se yuxtapone. Desde otro punto de vista podemos afirmar que Dios quiere unir a los hombres sólo mediante los hombres, busca a los hombres en su co-humanidad .” (p. 69)
FICHA 14 (Nada que venga de Dios es para mí solo)
“El programa que Agustín propuso en su juventud Dios y el alma, nada más- es irrealizable, más aún, no es cristiano. El último término, no hay religión en el camino solitario del místico sino en la comunidad de la predicación y del a audición. El diálogo de los hombres con Dios exige y condiciona el diálogo de los hombres entre sí. Quizá, el misterio de Dios sea ya desde el principio -aunque no siempre llegue a feliz término- la más apremiante exigencia de los hombres al diálogo; un diálogo que, por muy cortado y gastado que parezca, hace siempre redundar el “logos”, la auténtica palabra que, a su vez, quieren expresar en continuo ímpetu...El diálogo no tiene todavía lugar cuando se habla sobre algo. Se da auténtico diálogo entre los hombres cuando intentan expresarse a sí mismos, cuando el diálogo se convierte en comunicación. Y eso tiene lugar cuando el hombre se expresa a sí mismo, ya que entonces de alguna forma se habla de Dios, que es el auténtico tema de discusión de los hombres, ya desde el principio de su Historia. Y cuando el hombre se expresa a sí mismo, en la palabra humana entra también, juntamente con el logos humano, el logos de todo ser.” (p. 70)
FICHA 14 (El símbolo como contraseña de pertenencia a la comunidad cristiana)
“La descripción de la profesión de fe como símbolo explica al mismo tiempo su verdadera esencia. Tal fue el sentido que originalmente tuvieron estas formulaciones dogmáticas en la Iglesia: hacer posible la profesión común de fe en Dios, la adoración común. Como sym-bolum alude al otro, a la unidad del espíritu, en una palabra. Rahner tiene razón cuando afirma que el dogma es decir, el símbolo, significa innegablemente una regulación...terminológica que, considerada sólo intelectualmente podría ser distinta, pero que como forma terminológica es introducida en la comunidad de la palabra que se profesa. No es doctrina aislada en sí misma y para sí misma sino forma de nuestro culto divino y de nuestra conversión que es viraje hacia Dios y también hacia los demás, en la común glorificación de Dios. Este es el auténtico contexto de la doctrina cristiana.”
(p. ¿)
FICHA 15 (La fe no es simplemente espiritualismo individual)
“Por eso son esenciales a la fe la profesión, la palabra, la unida que opera, la participación en el culto divino de la asamblea y, por fin, la comunidad que llamamos Iglesia. La fe cristiana no es una idea sino vida; no es espíritu para sí sino encarnación, espíritu en el cuerpo de la Historia y en el nuestro. No es mística de la autoidentificación del espíritu de con Dios sino obediencia y servicio: superación de sí mismo, liberación del yo al ponerse al servicio del todo mediante lo que yo no puedo ni hacer ni pensar” (p. 74)
FICHA 16 (Camino humano para limpiar el concepto histórico de Dios)
“¿Esta decisión por el logos en contra el mito fue el camino justo a seguir? Para dar respuesta satisfactoria al problema tenemos que repasar en nuestra
mente lo que hemos afirmado sobre el desarrollo íntimo del concepto bíblico de Dios, cuyo último estadio ideológico fue la determinación del lugar de lo cristiano en el mundo helenístico. Pero observemos, por otra parte, que también el mundo antiguo -y de forma muy incisiva- conoció el dilema entre el Dios de la fe y el Dios de los filósofos. A lo largo de la historia se fue creando una enemistad cada vez más fuerte entre los dioses místicos de las religiones y el conocimiento filosófico de Dios. Tal enemistad aparece en la crítica de los mitos hecha por los filósofos desde Jenófanes hasta Platón, que quería desechar el clásico mito homérico para sustituirlo con un mito nuevo, con un mito lógico.
La investigación moderna se pone cada día más de acuerdo en que existe un paralelismo sorprendente, tanto temporal como ideológico, entre la crítica filosófica de los mitos de Grecia y la crítica profética de los dioses, Cada una de ellas parte de supuestos distintos y tiene metas también distintas. Pero el movimiento del logos en contra del mito llevado a cabo en la explicación filosófica del espíritu griego –movimiento que conduce finalmente a la caída de los dioses- está en íntimo paralelismo con la explicación de los profetas y de la literatura sapiencial en su desmitologización de las polémicas divinas en favor del único Dios. Aun dentro de su contraposición, ambas tendencias coinciden en la búsqueda del logos. La explicación filosófica y su consideración “física” del ser ha desplazado las apariencias míticas, aun cuando nunca llegó a eliminar la forma religiosa de la veneración de los dioses. También la religión antigua está, pues, dividida por el abismo entre la razón y la piedad. El fracaso de la antigua religión se debió a que no fue capaz de unir las cosas sino que de manera progresiva separó la razón de la piedad, el Dios de la fe del Dios de los filósofos. Lo cristiano hubiese tenido un destino idéntico si, desechando la razón, se hubiese vuelto a lo puramente religioso.
El destino contrario del mito y del evangelio en el mundo antiguo, el fin del mito y la victoria del evangelio, considerado espiritual e históricamente, hay que explicarlo esencialmente por la relación contraria que ambos veían entre la religión y la filosofía, entre la fe y la razón. Lo paradójico de la antigua filosofía estriba, desde un punto de vista histórico- religioso, en que conceptualmente ha destruido el mito, pero al mismo tiempo ha querido legitimarlo desde el punto de vista religioso. Es decir, la antigua filosofía no era religiosamente revolucionaria sino muy evolucionista; consideraba la religión como ordenación de la vida moral, no como verdad. En la carta a los Romanos lo ha descrito Pablo maravillosamente en un lenguaje profético –es decir sapencial- comentando un texto de la literatura sapiencial. Ya en los capítulos 13-15 del libro de la Sabiduría se alude al destino mortal de las antiguas religiones y a la paradoja que existe en la separación de la verdad y la piedad. Pablo resume en pocos versos lo que allí se afirma; en ellos describe la suerte de las antiguas religiones a raíz de la separación del logos y de mito. En efecto, lo cognoscible de Dios es manifiesto entre ellos, pues Dios se los manifestó, porque desde la creación del mundo lo invisible de Dios, su eterno poder y divinidad, son conocidos mediante las criaturas. De manera que son inexcusables, por cuanto conociendo a Dios no lo glorificaron como Dios ni le dieron gracias sino que se entontecieron en sus razonamientos, viniendo a oscurecerse su insensato corazón, y alardeando de sabios se hicieron necios y trocaron la gloria del Dios incorruptible por la semejanza de la imagen del hombre corruptible, y de aves, cuadrúpedos y de reptiles (rom 1, 19-23).
La religión no iba por el camino del logos sino que permanecía en él como mito inoperante. Por eso su fracaso inevitable procede de la separación de la verdad que lleva a que se la considere como pura institutio vitae, es decir, como pura organización y forma de la configuración de la vida. Frente a esta situación Tertuliano describió con palabras sencillas y majestuosas la posición cristiana cuando dijo: Cristo no se llamó a sí mismo costumbre sino verdad.
A mi modo de ver ésta es una de las grandes ideas teológicas de los Padres. Ahí se resume en la maravillosa poesía la lucha de la primitiva Iglesia y la tarea continua que incumbe a la fe cristiana si quiere seguir siendo fiel a sí misma. La divinización de la consuetudo romana, de la “costumbre” de la ciudad e Roma que quiere erigir sus usos en norma autosuficiente de la actitud, contradice la única exigencia de la verdad. Con ello el cristianismo se ha colocado decididamente del lado de la verdad, y se ha separado de una concepción de la religión que se limita a ser forma ceremonial, a la que a fin de cuentas también puede encontrarse un sentido, si se la interpreta.” (p. 110-113)
FICHA 17 (Uso político de la teología o religión)
“La antigüedad se había explicado el dilema de la religión, la separación de la verdad de lo conocido filosóficamente, con la idea de las tres teologías que existían entonces: la teología física, la política y la mítica. Ha justificado la separación del mito y del logos con los sentimientos del pueblo y la utilidad del Estado, ya que la teología mítica posibilita al mismo tiempo la teología política. Con otras palabras: había colocado la verdad en contra de la costumbre, la utilidad en contra de la verdad. Los representantes de la filosofía neoplatónica dieron un paso más adelante, ya que interpretaron el mito ontológicamente, lo explicaron como teología del símbolo, e intentaban así conciliarlo con la verdad por el camino de la interpretación. Pero lo que solamente pude subsistir mediante interpretación en realidad ha terminado ya de existir. Con razón el espíritu humano se vuelve a la verdad misma y no a lo que, sin ser la verdad misma, puede ser indirectamente compatible con ella mediante el método de la interpretación.” (p. 113)
FICHA 18 (Errores históricos y opciones correctas de la Iglesia primitiva)
“En una situación en la que aparentemente desaparece la verdad de lo cristiano, en la lucha por ello se bosquejan los dos métodos a los que en otro tiempo el antiguo politeísmo en su lucha por la subsistencia no pudo hacer frente. Por una parte la verdad se retira del campo de la pura piedad, de la pura fe, de la pura revelación; una retirada que, en realidad, quiérase o no, de manera intencionada o no, asemeja fatídicamente a la separación de la antigua religión del logos, a la huida de la verdad para ir a la costumbre bonita, a la huída a la physis, para ir a la política. Por otra parte se da el método, que yo llamaría en pocas palabras cristianismo de la interpretación, en el que se elimina el escándalo de lo cristiano.
La opción original cristiana es completamente distinta. La fe cristiana optó, como hemos visto, por el Dios de los filósofos en contra de los dioses de las religiones, es decir, por la verdad del ser mismo en contra del mito de la costumbre. En este hecho se apoya la acusación formulada en contra de la primitiva Iglesia que calificaba a sus miembros de ateístas. Tal acusación nace de que la primitiva Iglesia rechazó en efecto todo el mundo de la antigua religio, de que no aceptaba nada de ella, sino que todo lo consideraba como pura costumbre vacía erguida en contra de la verdad. Para los antiguos el Dios abandonado de los filósofos no era significado religiosamente sino una realidad académica, arreligiosa. Dejarlo en pié, confesarlo como único y como todo se consideraba como negación de la religión, de la religio, como ateísmo. En la sospecha de ateísmo contra la que tuvo que enfrentarse el cristianismo primitivo se ve claramente su orientación espiritual, su opción en contra de la religio y de la costumbre carente de verdad, su opción únicamente en pro de la verdad, únicamente en pro de la verdad del ser.” (p. 114)
FICHA 19 (El pensar puro es amor)
“Desenmascaremos un ulterior prejuicio. Siempre nos parece evidente que lo grande ilimitado, el espíritu absoluto, no puede ser sentimiento ni pasión sino solamente pura matemática de todo; sin darnos cuenta afirmamos que el puro pensar es mayor que el amor mientras que el mensaje del evangelio y de la imagen cristiana de Dios corrijen la filosofía, y nos hacen ver que el amor es superior al puro pensar. El pensar absoluto es un amor, no una idea insensible sino creadora, porque es amor.” (p. 118)
FICHA 20 (La filosofía del logos acerca la fe a la comunión de la comprensión de Dios)
“Si, por lo tanto, la opción cristiana en favor del logos es una opción en pro de una inteligencia personal y creadora, es también opción en favor del primado de lo particular sobre lo general. Lo supremo no es lo más general sino lo particular; por eso la e cristiana es ante todo opción por el hombre como esencia irreductible, relacionada con la infinitud. Por eso es también opción en favor del primado de la libertad en contra del primado de la necesidad cósmico-natural. En toda su agudeza sale aquí a la luz lo específico de la fe cristiana frente a otras formas de decisión del espíritu humano. El punto que relaciona al hombre con el credo cristiano es inequívocamente claro.” (p. 130)
FICHA 21 (El logos piensa y pensando crea, y así ama)
“...¿qué significa que el logos, cuyo pensamiento es el mundo, sea persona, y que la fe sea consiguientemente una opción en favor de lo particular y no de lo general? A esto puede darse una respuesta sencilla, ya que en último no significa que ese pensar creador que para nosotros es supuesto y fundamento de todo ser, es en realidad consciente pensar de sí mismo y que no sólo se conoce a sí mismo sino a todo su pensamiento. Además este pensar no sólo conoce sino que ama, es creador es amor, y porque no sólo piensa sino que ama, coloca su pensamiento en la libertad de su propio ser, lo objetiviza, lo hace ser. Todo esto significa que ese pensar sabe su pensamiento en su ser mismo, que lo ama y que amablemente lo lleva; de nuevo llegamos a la frase antes citada: es divino lo que no queda aprisionado en lo máximo sino lo que se contiene en lo mínimo.”(p. 130-131)
FICHA 22 (La libertad tiene intrínseco el riesgo)
“Un mundo que ha sido creado y querido bajo el riesgo de la libertad y del amor no es pura matemática. Es el espacio del amor y, por tanto, de la libertad; el riesgo del mal le acompaña siempre, se aventura en el misterio de la oscuridad por una luz mayor, por la libertad y el amor.” (p. 131)
FICHA 23 (Presencia de Dios como Hijo y como Espíritu)
“Estoes lo que quiere decir que Dios no se acerca a nosotros como Padre sino como Hijo y como hermano. Sin que podamos comprenderlo, pero al mismo tiempo comprensible en sumo grado, se nos manifiesta aquí la duplicidad de Dios, Dios como yo y como tú. A esta nueva experiencia de Dios sigue una tercera: la del espíritu, la de la presencia de Dios en nosotros, en nuestro ser íntimo. Y también se concluye aquí que este “espíritu” no se identifica ni con el Padre ni con el Hijo, pero tampoco es un tercero entre Dios y nosotros, sino el modo en que Dios estaba en nosotros, de tal manera que está en el hombre y en su ser íntimo, pero también infinitamente por encima de él.” (p. 134-135)
FICHA 24 (Valor paradójico de la herejía)
“...cada herejía es más bien la clave de una verdad que permanece y que nosotros podemos ahora juntar a otras expresiones también válidas; en cambio, si las separamos, nos formamos una idea falsa. Con otras palabras: estas experiencias no son monumentos sepulcrales sino piedras de catedral; serán útiles si no permanecen sueltas, si alguien las integra en el edificio. Lo mismo pasa con las fórmulas positivas, que sólo son válidas si son conscientes de su insuficiencia.” (p. 143)
FICHA 25 (Multiplicidad como hecho divino)
“La multiplicidad no es puro desmoronamiento; también ella cae dentro de lo divino, no nace por el puro entrometerse del dyas, de la disgregación. No es el resultado del dualismo de los poderes contrarios sino que responde a la plenitud creadora de Dios, que supera y comprende la unidad y la multiplicidad. La fe trinitaria, que admite el plural en la unidad de Dios, es fundamentalmente la exclusión del dualismo como principio de explicación de la multiplicidad junto a la unidad. Por la fe trinitaria se consolida definitivamente la positiva valoración de lo múltiple. Dios supera el singular y el plural.” (p. 148)
FICHA 26 (Lo diverso como condición de persona)
“La fe cristiana profesa que Dios, la inteligencia creadora, es persona, conocimiento, palabra y amor. Con todo, la profesión de fe en Dios como persona incluye necesariamente la confesión de fe en Dios como relación, como comunicabilidad, como fecundidad. Lo simplemente único, lo que no tiene ni puede tener relaciones, no puede ser persona. No existe la persona en la absoluta en la absoluta singularidad.” (p. 149)
FICHA 27 (Substancia y relación, propiedades de lo divino)
“En Dios no hay accidentes sino sólo substancia y relación. En esas palabras se oculta una imagen revolucionaria del mundo: el omnímodo dominio del pensar sustancial queda destruido; la relación se concibe como una forma primitiva de lo real, del mismo rango que la substancia. Con esto es posible la superación de lo que hoy llamamos “pensar objetivado”, con esto se nos revela un nuevo plan del ser.” (p. 153)
FICHA 28 (El Cristo y Jesús, una misma persona)
“Quien reconoce al Cristo en Jesús y solamente en él, quien reconoce a Jesús como Cristo, quien comprende la total identidad de la persona y de la obra como algo decisivo, deja a un lado la exclusividad de la fe y su oposición al amor, une fe y amor en una misma realidad y no piensa en separarlos. El lazo de unión entre Jesús y el Cristo, la inseparabilidad de la persona y de la obra, la identidad del hombre con su acto de entrega, son el lazo de unión entre el amor y la fe, ya que el yo de Jesús, su persona, que es punto central, tiene esta propiedad: su yo no es en modo alguno un yo separado sino ser procedente del Padre y ser para el vosotros de los hombres. Es identidad de logos (verdad) y de amor; así convierte el amor en logos, en verdad del ser humano.” (p. 177)
FICHA 29 (Reconocer la llamada del necesitado como prueba de ser cristiano)
“Esta es la imagen que Jesús pintó en su parábola del juicio final en Mt 25, 31-66. La profesión de fe en Cristo exigida por el Juez Supremo es haber encontrado a Cristo en los hermanos que necesitan mi ayuda. Confesar a Cristo significa reconocer a Cristo en los hombres que a mi paso cotidiano por el mundo me necesitan, confesar a Cristo es comprender la llamada del amor como exigencia de fe.” (p. 178)
FICHA 30 (Palabra e Hijo son os momentos de relación del Padre con nosotros en JesúsCristo)
“El sí cristiano afirma que Jesús es el Cristo, es decir, aquel en quien se identifican persona y obra; de ahí llegábamos a la unidad de la fe y del amor. La fe cristiana no es pura idea ni puro contenido doctrinal autónomo; por el contrario, está orientado al yo de Jesús, a un yo que es plena “apertura”, plena “palabra”, pleno “Hijo”. También hemos dicho antes que los conceptos “palabra” e “Hijo” expresan el carácter dinámico de la existencia, su pura actualitas. La palabra no es algo cerrado en sí mismo, procede de alguien y se dirige a alguien que ha de escucharle. La palabra consiste en la unión del “de” y del “a”. Como dijimos antes, también el concepto “hijo” indica una parecida duplicidad del “de” y el “para”. Todo eso podemos resumirlo en estas palabras: la fe cristiana no se refiere a ideas sino a una persona, a un yo que es palabra e hijo, total apertura.” (p. 179)
FICHA 31 (Encontrarse en el otro y vivir para el otro)
“El hombre está orientado al otro, al verdaderamente otro, a Dios; está tanto más en sí mismo cuanto más está en el totalmente otro, en Dios. Según eso, el hombre es totalmente él cuando deja de estar en sí, cuando deja de encerrarse en sí mismo y de afirmarse, cuando es pura apertura a Dios. Con otras palabras, el hombre llega a sí mismo cuando se supera. Cristo es el que en verdad se supera sí mismo, por eso es el hombre que en verdad llega a sí mismo.” (p. 201)
FICHA 32 (Jesús como prototipo del hombre futuro, redimido)
“La fe ve en Jesús al hombre en el que, hablando según el esquema biológico, se ha realizado la próxima etapa de la evolución; al hombre en quien ha tenido lugar la ruptura del modo limitado del ser del hombre, de la inclusión monádica. La fe ve en Jesús al hombre en quien no se excluyen la personalización y la socialización sino que se ratifican. El hombre en el que se unen la suprema unidad -Pablo hablaría de “cuerpo de Cristo”, más aún, de quienes “son uno en Cristo”- y la suprema individualidad; la fe contempla en Jesús al hombre en quien la Humanidad toca su futuro y se transforma extraordinariamente en sí misma, porque mediante él toca a Dios, participa de él y alcanza así su más auténtica posibilidad. Partiendo de ahí, la fe ve en Jesús el inicio del movimiento en el que la Humanidad dispersada es introducida en el ser del único Adán, del único “cuerpo”, del hombre futuro. En el ve la fe el movimiento que conduce al futuro del hombre en el que éste queda socializado, incorporado a lo único, pero de tal forma que el individuo no queda eliminado sino que llega plenamente a sí mismo.” (p. 205)
FICHA 33 (La acción de gracias como aceptación del don recibido de Dios)
“Según el Nuevo Testamento, pues, la Cruz es primariamente un movimiento de arriba abajo. No es la obra de reconciliación que la humanidad ofrece al Dios airado sino la expresión del amor incomprensible de Dios que se anonada para salvar al hombre en su acercamiento a nosotros, no al revés. Con este cambio de la idea de expiación, médula de lo religioso, el culto cristiano y toda la existencia toma una nueva dirección. Dentro de lo cristiano la adoración es ante todo acción de gracias por la obra salvífica recibida. Por eso la forma esencial del culto cristiana se llama con razón eucaristía, acción de gracias. En este culto no se ofrece a Dios obras humanas; consiste más bien en que el hombre acepta el don. No glorificamos a Dios cuando nos parece que le ofrecemos algo (¡como si eso no fuese suyo!) sino cuando aceptamos lo suyo y lo reconocemos así como Señor único. Lo adoramos cuando destruimos la ficción de que somos autónomos, contrincantes suyos, cuando en verdad sólo en él y de él podemos ser. El sacrificio cristiano no consiste en el don de lo que Dios no tendría si nosotros no lo diésemos sino en que nos hacemos, plenamente receptores, en que dejamos que él nos dé algo. El sacrificio cristiano consiste en dejar que Dios obre en nosotros.” (p. 246-247)
FICHA 34 (El amor de Dios en Cristo nos trae la Eternidad con su Resurrección)
“El amor funda la inmortalidad. La inmortalidad nace del amor. Esto significa que quien ha amado a todos a fundado para todos la inmortalidad. Este es el sentido de la expresión bíblica que afirma que su resurrección es nuestra vida. Así comprendemos la argumentación de Pablo a primera vista tan especial para nuestro modo de pensar, en su primera carta a los corintios: si él resucitó, también nosotros, porque el amor es más fuerte que la muerte; si él no resucitó, tampoco nosotros, porque entonces la muerte es la que tiene la última palabra. Se trata de una afirmación central...De esto se colige una ulterior consecuencia; es evidente que la vida del resucitado ya no es bios, es decir la forma biológica de nuestra vida mortal intrahistórica sino zoé, vida nueva, distinta, definitiva, vida que mediante un poder más grande ha superado el espacio mortal de la historia del bios. Los relatos neotestamentarios de la resurrección ponen bien de relieve que la vida del resucitado ya no cae dentro de la historia del bios sino fuera y por encima de ella. También es cierto que esta nueva vida se ha atestiguado y debe atestiguarse en la historia personal porque es vida para ella, y porque la predicación cristiana fundamentalmente no es sino la prolongación del testimonio de que el amor ha posibilitado la ruptura mediante la muerte y de que nuestra situación ha cambiado radicalmente. Según todo esto no es difícil encontrar la verdadera “hermenéutica” de los difíciles relatos bíblicos de la resurrección, es decir, saber en qué sentido hay que comprenderlos.” (p. 268)
FICHA 36 (Cielo y vida eterna como logros de Cristo)
“Todo esto nos muestra qué es el cielo considerado cristianamente. No hemos de considerarlo como un lugar eterno y supramundano, ni tampoco como una región eterna y metafísica. Diremos más bien que se entrelazan el “cielo” y la “ascensión de Cristo al cielo”; sólo en esta unión veremos el sentido cristológico, personal e histórico del mensaje cristiano sobre el cielo. Repitámoslo: el cielo no es un lugar que antes de la ascensión de Cristo estaría cerrado por un decreto justiciero y positivista de Dios, pero que después estaría abierto también positivísticamente. La realidad cielo nace más bien mediante la unión de Dios y el hombre. Hemos de definir el cielo como un contacto de la esencia hombre con la esencia Dios. Esta unión de Dios y el hombre en Cristo que venció al bios por la muerte se ha convertido en vida nueva y definitiva. El cielo es, pues, el futuro del hombre y de la humanidad, futuro que no puede darse a sí mismo, futuro que permanece cerrado mientras espera en sí mismo, futuro que por vez primera se abrió en el hombre cuyo lugar existencial era Dios, en el hombre por quien Dios entró en el ser humano. Por eso el cielo es mucho más que un destino privado e individual. Depende necesariamente del “último Adán”, del hombre definitivo, y por eso se integra necesariamente en el futuro común de la Humanidad.
...Hemos dicho que la resurrección y la ascensión del Señor eran la unión definitiva de la esencia hombre con la esencia Dios que da al hombre la posibilidad de conservar siempre su ser. Eso lo entenderíamos como la dinámica preponderancia del amor en contra de la muerte y como la definitiva “mutación” del hombre y del cosmos en la que desaparecen los límites del bios y se vea un nuevo espacio existencial. Cuando esto se realiza se inicia la “escatología”, el fin del mundo. La superación de los límites de la muerte abre la dimensión futura de la humanidad, su futuro ya ha comenzado en realidad. Así se comprende cómo la esperanza de inmortalidad del individuo y la posibilidad de eternidad de la humanidad entera coinciden y se realizan en Cristo que con razón puede llamarse “centro” y “fin” de la historia, si esto se comprende rectamente.”(p. 274-275)
“Dios no es el que de hecho queda fuera del campo visual humano y que podría verse si ese campo se ensanchase. No. Dios es aquel que queda esencialmente fuera de nuestro campo visual por mucho que se extiendan sus límites.
Con ésto se dibuja la silueta de la actitud expresada en la palabra “credo”. Significa que el hombre no ve en su ver, oír, comprender, la totalidad de lo que concierne; significa que el hombre no identifica el espacio de su mundo con lo que él puede ver y comprender sino que busca otra forma de acceso a la realidad; a esta forma la llama fe, y en ella encuentra la abertura decisiva de su concepción del mundo. Si esto es así, la palabra credo encierra una opción fundamental ante la realidad como tal; no significa comprender esto o aquello sino una forma primaria de proceder ante el ser, la existencia, lo propio y todo lo real. Es una opción por lo que no se ve, lo que en modo alguno cae dentro de nuestro campo visual, no se considera como irreal sino como lo auténticamente real, como lo que sostiene y posibilita toda la realidad restante. Es una opción por la que lo que posibilita toda la realidad, otorga verdaderamente al hombre su existencia humana, lo hace posible como hombre y como ser humano. Digámoslo de otro modo: la fe es una decisión por la que afirmamos que en lo íntimo de la existencia humana hay un punto que no puede ser sustentado ni sostenido por lo visible y comprensible sino que choca con lo que no se ve de tal modo que esto le afecta y aparece como algo necesario para su existencia.” (p. 31-32)
FICHA 2 (La fe -como cambio- no pide tampoco pruebas)
“Sin este cambio de la existencia, sin oponerse a la inercia natural, no hay fe. Sí, la fe es la conversión en la que se da cuenta de que va tras de una ilusión al entregarse a lo visible. He aquí la razón profunda por la que la fe es indemostrable: es un cambio del ser, y sólo quien cambia la recibe. Y porque nuestra inercia natural nos empuja en otra dirección la fe es un cambio diariamente nuevo; sólo en una conversión prolongada a lo largo de toda nuestra vida podemos percatarnos de lo que significa la frase “yo creo”.” (p. 32)
FICHA 3 (La fe como puente entre lo eterno y lo temporal)
“La fe pretende ser revelación, ya que parece superar el abismo que yace entre lo eterno y lo temporal, entre lo visible y lo invisible, y porque a Dios nos lo presenta como un hombre, al eterno temporal, como uno de nosotros. Funda su pretensión de ser revelación en que ha introducido lo eterno en nuestro mundo.” (p. 35)
FICHA 4 (La fe no es asible; es sólo visible)
“A considerar en visión sintética los caminos del espíritu humano, tal como nos lo presentan nuestros conocimientos históricos actuales, observaremos que en los diversos períodos de desarrollo del espíritu humano hay tres formas diversas de ponerse en relación con la realidad: la mágica, la metafísica y, por último, la científica (nótese que cuando se dice científico se piensa en las ciencias naturales). Cada una de estas orientaciones fundamentales tiene, a su modo, algo que ver con la fe, pero cada una, también a su modo, se opone a ella. Ninguna se defiende con ella, y ninguna le es sencillamente neutral; todas pueden prestarle servicio, pero todas pueden también ocultarla. La limitación a los fenómenos”, a lo que se puede ver y captar, es una nota característica que condiciona necesariamente todo nuestro sentimiento existencial, y nos asigna un lugar en lo real (aunque incompleto, n. del recop.).” (p. 38)
FICHA 5 (Errada perspectiva de las posibilidades técnicas en la actualidad)
“...en la actualidad y en la Edad Media el hombre estaba orientado hacia lo eterno; después de un corto período en que reinó el historicismo, a lo pasado. Ahora la factibilidad, lo faciendum, lo orienta al futuro que él mismo pueda crear. Antes, los resultados de la doctrina de los orígenes le llevaron a afirmar, resignadamente, que, partiendo de su pasado, no era sino tierra, puro azar de la educación; estaba desilusionado y hasta parecía degradado, pero todo esto ya no le molesta porque ahora, proceda de donde proceda, puede enfrentarse decididamente a su futuro para convertirse a sí mismo en lo que quiera. Ya no le parece imposible hacerse igual a Dios.”
(p. 45-46)
FICHA 6 (La fe como palabra que desenvuelve la inteligencia)
“...¿qué es propiamente la fe? Nuestra respuesta es esta: es la forma de permanecer del hombre en toda la realidad, forma que no se reduce al saber ni que el saber puede medir; es la orientación sin la que el hombre estaría sin patria, la orientación que precede al calcular y actuar humanos, y sin la que no podría ni calcular ni actuar porque eso sólo puede hacerlo en el sentido de la inteligencia que lo lleva. De hecho, el hombre no vive sólo del pan de la factibilidad; como hombre, y en lo más propio de su ser humano, vive de la palabra, del amor, de la inteligencia. La inteligencia es el pan del que se alimenta el hombre en lo más propio de su ser. Sin la palabra, sin la inteligencia, sin el amor, llega pronto a la situación del “ya no puedo más”, aunque viva en medio de un confort extraordinario.” (p. 51)
FICHA 7 (El sustento de lo real es invisible aún, pues Dios es invisible aún)
“En lenguaje más tradicional podemos afirmar que creer cristianamente significa comprender nuestra existencia como respuesta a la palabra, al logos que lleva y sostiene todo. Significa decir sí a la inteligencia que nosotros no podemos hacer aunque sí recibir, a la inteligencia que se nos da para que sólo la tengamos que aceptar y fiarnos de ella. Según eso, la fe cristiana es una opción en pro de que lo recibido precede al hacer. Esto no quiere decir que el hacer se desprecie o se considere superfluo. Sólo porque hemos recibido podemos “hacer”. La fe cristiana significa también, como hemos dicho, una opción en pro de que lo invisible es más real que lo visible. Es afirmación de la supremacía de lo invisible como propiamente real, lo cual nos lleva y autoriza a colocarnos ante lo visible con tranquilidad impertérrita y en la responsabilidad que dimana del verdadero fundamento de todo, de lo invisible.” (p. 52)
FICHA 8 (Creo, luego, hago)
“Quien reflexione sobre ésto se dará cuenta pronto de que la primera y la última palabra del credo –“creo amén”- se entrelazan mutuamente y encierran todas las demás expresiones y constituyen el contexto de todo lo que se halla entre ellas. La resonancia de las palabras “creo” y “amén” muestra el sentido del todo, el movimiento espiritual de que tratamos. Ya dijimos antes que la palabra amén pertenece a la misma raíz que la palabra “fe”. “Amén” dice, a su modo, lo que significa creer: permanecer firme y confiadamente en el fundamento que nos sostiene, no porque yo lo he hecho o lo he examinado sino precisamente porque no lo he hecho ni lo he examinado. Expresa la entrega de sí mismo a lo que nosotros no podemos ni tenemos que hacer, la entrega de sí mismo al fundamento del mundo como inteligencia que me abre en primer lugar la libertad del hacer.” (p. 53)
FICHA 8 (La fe como fundante de la cosmología cristiana, o simplemente cosmología)
“La palabra “amén” expresa la idea de confiar, fidelidad, firmeza, firme fundamento, permanecer verdad. Pues bien, la actitud cristiana expresada con esa palabra significa que aquello en lo que el hombre permanece y que puede ser para él inteligencia, sólo puede ser la verdad misma. Sólo la verdad es el fundamento adecuado de la permanencia del hombre. Por eso el acto de fe cristiana incluye esencialmente la convicción de que el fundamento inteligente, el “logos” en el que nos mantenemos, en cuanto inteligencia también es verdad. La inteligencia que no fuese verdad sería no-inteligencia. La inseparabilidad de la inteligencia, del fundamento y de la verdad, expresada tanto en la palabra “amén” como en la griega “logos” supone toda una concepción del mundo. La inseguridad del a inteligencia, del fundamento y de la verdad, expresada con palabras para nosotros inimitables, muestra la red de coordenadas en las que la fe cristiana considera el mundo y se coloca ante él.” (p. 54)
FICHA 9 (Fe como “comprender“ sin “saber” el cómo, como un niño)
“La forma con la que el hombre entra en contacto con la verdad del ser no es la forma del saber sino la del comprender: comprender la inteligencia a la que uno se ha entregado. Y podemos añadir que sólo en la permanencia se abre la comprensión, no fuera de ella. Una cosa no tiene lugar sin la otra, ya que comprender significa agarrar y entender la inteligencia que se ha recibido como fundamento, como inteligencia. Creo que este es el sentido de lo que llamamos comprender: entender la inteligencia sobre la que nos mantenemos como inteligencia y como verdad, darnos cuenta de que el fundamento es inteligencia.
Si esto es así, la comprensión no supone una contradicción con la fe sino que presenta su auténtico contenido, ya que el saber lo funcional del mundo -cosa que nos brinda el pensamiento científico-natural- no aporta ninguna comprensión del mundo ni del ser. La comprensión nace de la fe. Por eso una tarea primordial de la fe cristiana es la teología, discurso comprensible, lógico (rationale, racional-inteligible) de Dios. Aquí radica el derecho inamovible de lo griego en lo cristiano. Estoy plenamente convencido de que no fue pura casualidad el que el mensaje cristiano, en su primera configuración, entrase en el mundo griego y que se mezclase así con el problema de la comprensión, de la verdad. La fe y la comprensión van tan juntas como la fe y la permanencia, porque permanecer y comprender son inseparables.” (p. 56)
FICHA 9 (El plus de la fe es lo amistoso del asentimiento, el sí a Dios dicho con amor)
“La fe cristiana vive de esto: de que no existe la pura inteligencia sino la inteligencia que me conoce y me ama, de que puedo confiarme a ella con la seguridad de un niño que en el tú de su madre ve resueltos todos sus problemas. Por eso la fe, la confianza y el amor son, a fin de cuentas, una misma cosa, y todos los contenidos alrededor de los que gira la fe no son sino concretizaciones del cambio radical, del “yo creo en tí”, del descubrimiento de Dios en la faz de Jesús de Nazaret, el hombre.” (p. 57-58)
FICHA 10 (La fe tiene un vehículo obligado: la historia del hombre)
“...observar esto (la historia del símbolo o credo) es, a mi modo de ver, importante, ya que pertenece también a la realidad de la fe en el mundo el que el salto audaz a lo infinito que la fe lleva consigo sólo tendrá lugar en la reducción de lo humano. Y cuando el hombre arriesga su grandeza, cuando audazmente da el salto que, superando su sombra, le lleva a la inteligencia que lo sostiene, su obrar no es pura y noble grandeza sino que entonces se revela como esencia disonante que es, en su grandeza, miserable, y en su miseria, todavía más grande. Esto nos dice también que la fe tiene y debe tener algo que ver con el perdón que incita a que los hombres reconozcan que son seres que sólo pueden encontrarse al recibir y prolongar el perdón, y que son una esencia que, en su ser mejor y más puro, necesita el perdón.”
(p. 62-63)
FICHA 11 (Fe como respuesta a una palabra dicha)
“La fe no es una pura cavilación en la que el yo, libre de toda ligadura, se imagina reflexionar sobre la fe; es más bien el resultado de un diálogo, expresión de la audición, de la recepción y de la respuesta que, mediante el intercambio del yo y del tú, lleva al hombre al “nosotros” de quienes creen lo mismo.
En síntesis, puede afirmarse que la fe procede de la “audición”, no de la reflexión”, como la filosofía. Su esencia no estriba en ser proyección de lo concebible, a lo que se ha llegado después de un proceso intelectivo. La fe nace, por el contrario, de la audición, es recepción de lo no pensado, de tal modo que el pensar en la fe es siempre re-flexión sobre lo que antes se ha oído y recibido. ” (p. 66-67)
FICHA 12 (La fe es recibida, nunca imaginada)
“Hay quienes creen que la fe puede nacer porque nos la imaginamos, porque podemos encontrarla siguiendo de la búsqueda privada de la verdad; esta concepción es expresión de un determinado ideal, de una actitud del pensamiento que ignora que lo característico de la fe es ser aceptación de lo que no puedo imaginarme. Pero ha de ser aceptación responsable en la que no considero lo recibido como propiedad mía, no puede aceptarse lo recibido en toda su grandeza, pero sí puedo apropiármelo más y más porque yo mismo me he entregado a ello como a lo más grande...” (p. 67)
FICHA 13 (La idea está dentro, la predicación de la fe está afuera)
“Si bien es verdad que nadie vive sólo de sus propias ideas sino que, consciente o inconscientemente, debe mucho a otros; la idea, lo pensado, es al menos lo que al parecer me pertenece porque ha nacido en mí. El espacio donde se forma la idea es el espacio interno del espíritu, por eso se limita a sí misma; tiene una estructura individualística. Después se puede comunicar, cuando ya ha sido traducida en palabras, que la expresan sólo aproximativamente. En cambio, para la fe lo primario es la palabra predicada. La idea es íntima, puramente espiritual; la palabra, en cambio, es lo que una, es la forma en la que surje, el terreno espiritual, la comunicación; es la forma en la que el espíritu es también humano, es decir, corporal y social.” (p. 68)
FICHA 14 (Fe como diálogo entre Dios y nosotros, y entre nosotros)
“La estructura dialógica de la fe diseña una imagen del hombre. Pero muestra también una imagen de Dios. El hombre logra tratar con Dios cuando trata con los demás hombres, sus hermanos. La fe se ordena por esencia al tú y al nosotros; sólo a base de esta doble condición une al hombre con Dios. Demos vuelta a la frase: la estructura íntima del la fe no separa la relación con Dios de la cohumanidad. La relación con Dios, con el tú y con el nosotros se entrelaza, no se yuxtapone. Desde otro punto de vista podemos afirmar que Dios quiere unir a los hombres sólo mediante los hombres, busca a los hombres en su co-humanidad .” (p. 69)
FICHA 14 (Nada que venga de Dios es para mí solo)
“El programa que Agustín propuso en su juventud Dios y el alma, nada más- es irrealizable, más aún, no es cristiano. El último término, no hay religión en el camino solitario del místico sino en la comunidad de la predicación y del a audición. El diálogo de los hombres con Dios exige y condiciona el diálogo de los hombres entre sí. Quizá, el misterio de Dios sea ya desde el principio -aunque no siempre llegue a feliz término- la más apremiante exigencia de los hombres al diálogo; un diálogo que, por muy cortado y gastado que parezca, hace siempre redundar el “logos”, la auténtica palabra que, a su vez, quieren expresar en continuo ímpetu...El diálogo no tiene todavía lugar cuando se habla sobre algo. Se da auténtico diálogo entre los hombres cuando intentan expresarse a sí mismos, cuando el diálogo se convierte en comunicación. Y eso tiene lugar cuando el hombre se expresa a sí mismo, ya que entonces de alguna forma se habla de Dios, que es el auténtico tema de discusión de los hombres, ya desde el principio de su Historia. Y cuando el hombre se expresa a sí mismo, en la palabra humana entra también, juntamente con el logos humano, el logos de todo ser.” (p. 70)
FICHA 14 (El símbolo como contraseña de pertenencia a la comunidad cristiana)
“La descripción de la profesión de fe como símbolo explica al mismo tiempo su verdadera esencia. Tal fue el sentido que originalmente tuvieron estas formulaciones dogmáticas en la Iglesia: hacer posible la profesión común de fe en Dios, la adoración común. Como sym-bolum alude al otro, a la unidad del espíritu, en una palabra. Rahner tiene razón cuando afirma que el dogma es decir, el símbolo, significa innegablemente una regulación...terminológica que, considerada sólo intelectualmente podría ser distinta, pero que como forma terminológica es introducida en la comunidad de la palabra que se profesa. No es doctrina aislada en sí misma y para sí misma sino forma de nuestro culto divino y de nuestra conversión que es viraje hacia Dios y también hacia los demás, en la común glorificación de Dios. Este es el auténtico contexto de la doctrina cristiana.”
(p. ¿)
FICHA 15 (La fe no es simplemente espiritualismo individual)
“Por eso son esenciales a la fe la profesión, la palabra, la unida que opera, la participación en el culto divino de la asamblea y, por fin, la comunidad que llamamos Iglesia. La fe cristiana no es una idea sino vida; no es espíritu para sí sino encarnación, espíritu en el cuerpo de la Historia y en el nuestro. No es mística de la autoidentificación del espíritu de con Dios sino obediencia y servicio: superación de sí mismo, liberación del yo al ponerse al servicio del todo mediante lo que yo no puedo ni hacer ni pensar” (p. 74)
FICHA 16 (Camino humano para limpiar el concepto histórico de Dios)
“¿Esta decisión por el logos en contra el mito fue el camino justo a seguir? Para dar respuesta satisfactoria al problema tenemos que repasar en nuestra
mente lo que hemos afirmado sobre el desarrollo íntimo del concepto bíblico de Dios, cuyo último estadio ideológico fue la determinación del lugar de lo cristiano en el mundo helenístico. Pero observemos, por otra parte, que también el mundo antiguo -y de forma muy incisiva- conoció el dilema entre el Dios de la fe y el Dios de los filósofos. A lo largo de la historia se fue creando una enemistad cada vez más fuerte entre los dioses místicos de las religiones y el conocimiento filosófico de Dios. Tal enemistad aparece en la crítica de los mitos hecha por los filósofos desde Jenófanes hasta Platón, que quería desechar el clásico mito homérico para sustituirlo con un mito nuevo, con un mito lógico.
La investigación moderna se pone cada día más de acuerdo en que existe un paralelismo sorprendente, tanto temporal como ideológico, entre la crítica filosófica de los mitos de Grecia y la crítica profética de los dioses, Cada una de ellas parte de supuestos distintos y tiene metas también distintas. Pero el movimiento del logos en contra del mito llevado a cabo en la explicación filosófica del espíritu griego –movimiento que conduce finalmente a la caída de los dioses- está en íntimo paralelismo con la explicación de los profetas y de la literatura sapiencial en su desmitologización de las polémicas divinas en favor del único Dios. Aun dentro de su contraposición, ambas tendencias coinciden en la búsqueda del logos. La explicación filosófica y su consideración “física” del ser ha desplazado las apariencias míticas, aun cuando nunca llegó a eliminar la forma religiosa de la veneración de los dioses. También la religión antigua está, pues, dividida por el abismo entre la razón y la piedad. El fracaso de la antigua religión se debió a que no fue capaz de unir las cosas sino que de manera progresiva separó la razón de la piedad, el Dios de la fe del Dios de los filósofos. Lo cristiano hubiese tenido un destino idéntico si, desechando la razón, se hubiese vuelto a lo puramente religioso.
El destino contrario del mito y del evangelio en el mundo antiguo, el fin del mito y la victoria del evangelio, considerado espiritual e históricamente, hay que explicarlo esencialmente por la relación contraria que ambos veían entre la religión y la filosofía, entre la fe y la razón. Lo paradójico de la antigua filosofía estriba, desde un punto de vista histórico- religioso, en que conceptualmente ha destruido el mito, pero al mismo tiempo ha querido legitimarlo desde el punto de vista religioso. Es decir, la antigua filosofía no era religiosamente revolucionaria sino muy evolucionista; consideraba la religión como ordenación de la vida moral, no como verdad. En la carta a los Romanos lo ha descrito Pablo maravillosamente en un lenguaje profético –es decir sapencial- comentando un texto de la literatura sapiencial. Ya en los capítulos 13-15 del libro de la Sabiduría se alude al destino mortal de las antiguas religiones y a la paradoja que existe en la separación de la verdad y la piedad. Pablo resume en pocos versos lo que allí se afirma; en ellos describe la suerte de las antiguas religiones a raíz de la separación del logos y de mito. En efecto, lo cognoscible de Dios es manifiesto entre ellos, pues Dios se los manifestó, porque desde la creación del mundo lo invisible de Dios, su eterno poder y divinidad, son conocidos mediante las criaturas. De manera que son inexcusables, por cuanto conociendo a Dios no lo glorificaron como Dios ni le dieron gracias sino que se entontecieron en sus razonamientos, viniendo a oscurecerse su insensato corazón, y alardeando de sabios se hicieron necios y trocaron la gloria del Dios incorruptible por la semejanza de la imagen del hombre corruptible, y de aves, cuadrúpedos y de reptiles (rom 1, 19-23).
La religión no iba por el camino del logos sino que permanecía en él como mito inoperante. Por eso su fracaso inevitable procede de la separación de la verdad que lleva a que se la considere como pura institutio vitae, es decir, como pura organización y forma de la configuración de la vida. Frente a esta situación Tertuliano describió con palabras sencillas y majestuosas la posición cristiana cuando dijo: Cristo no se llamó a sí mismo costumbre sino verdad.
A mi modo de ver ésta es una de las grandes ideas teológicas de los Padres. Ahí se resume en la maravillosa poesía la lucha de la primitiva Iglesia y la tarea continua que incumbe a la fe cristiana si quiere seguir siendo fiel a sí misma. La divinización de la consuetudo romana, de la “costumbre” de la ciudad e Roma que quiere erigir sus usos en norma autosuficiente de la actitud, contradice la única exigencia de la verdad. Con ello el cristianismo se ha colocado decididamente del lado de la verdad, y se ha separado de una concepción de la religión que se limita a ser forma ceremonial, a la que a fin de cuentas también puede encontrarse un sentido, si se la interpreta.” (p. 110-113)
FICHA 17 (Uso político de la teología o religión)
“La antigüedad se había explicado el dilema de la religión, la separación de la verdad de lo conocido filosóficamente, con la idea de las tres teologías que existían entonces: la teología física, la política y la mítica. Ha justificado la separación del mito y del logos con los sentimientos del pueblo y la utilidad del Estado, ya que la teología mítica posibilita al mismo tiempo la teología política. Con otras palabras: había colocado la verdad en contra de la costumbre, la utilidad en contra de la verdad. Los representantes de la filosofía neoplatónica dieron un paso más adelante, ya que interpretaron el mito ontológicamente, lo explicaron como teología del símbolo, e intentaban así conciliarlo con la verdad por el camino de la interpretación. Pero lo que solamente pude subsistir mediante interpretación en realidad ha terminado ya de existir. Con razón el espíritu humano se vuelve a la verdad misma y no a lo que, sin ser la verdad misma, puede ser indirectamente compatible con ella mediante el método de la interpretación.” (p. 113)
FICHA 18 (Errores históricos y opciones correctas de la Iglesia primitiva)
“En una situación en la que aparentemente desaparece la verdad de lo cristiano, en la lucha por ello se bosquejan los dos métodos a los que en otro tiempo el antiguo politeísmo en su lucha por la subsistencia no pudo hacer frente. Por una parte la verdad se retira del campo de la pura piedad, de la pura fe, de la pura revelación; una retirada que, en realidad, quiérase o no, de manera intencionada o no, asemeja fatídicamente a la separación de la antigua religión del logos, a la huida de la verdad para ir a la costumbre bonita, a la huída a la physis, para ir a la política. Por otra parte se da el método, que yo llamaría en pocas palabras cristianismo de la interpretación, en el que se elimina el escándalo de lo cristiano.
La opción original cristiana es completamente distinta. La fe cristiana optó, como hemos visto, por el Dios de los filósofos en contra de los dioses de las religiones, es decir, por la verdad del ser mismo en contra del mito de la costumbre. En este hecho se apoya la acusación formulada en contra de la primitiva Iglesia que calificaba a sus miembros de ateístas. Tal acusación nace de que la primitiva Iglesia rechazó en efecto todo el mundo de la antigua religio, de que no aceptaba nada de ella, sino que todo lo consideraba como pura costumbre vacía erguida en contra de la verdad. Para los antiguos el Dios abandonado de los filósofos no era significado religiosamente sino una realidad académica, arreligiosa. Dejarlo en pié, confesarlo como único y como todo se consideraba como negación de la religión, de la religio, como ateísmo. En la sospecha de ateísmo contra la que tuvo que enfrentarse el cristianismo primitivo se ve claramente su orientación espiritual, su opción en contra de la religio y de la costumbre carente de verdad, su opción únicamente en pro de la verdad, únicamente en pro de la verdad del ser.” (p. 114)
FICHA 19 (El pensar puro es amor)
“Desenmascaremos un ulterior prejuicio. Siempre nos parece evidente que lo grande ilimitado, el espíritu absoluto, no puede ser sentimiento ni pasión sino solamente pura matemática de todo; sin darnos cuenta afirmamos que el puro pensar es mayor que el amor mientras que el mensaje del evangelio y de la imagen cristiana de Dios corrijen la filosofía, y nos hacen ver que el amor es superior al puro pensar. El pensar absoluto es un amor, no una idea insensible sino creadora, porque es amor.” (p. 118)
FICHA 20 (La filosofía del logos acerca la fe a la comunión de la comprensión de Dios)
“Si, por lo tanto, la opción cristiana en favor del logos es una opción en pro de una inteligencia personal y creadora, es también opción en favor del primado de lo particular sobre lo general. Lo supremo no es lo más general sino lo particular; por eso la e cristiana es ante todo opción por el hombre como esencia irreductible, relacionada con la infinitud. Por eso es también opción en favor del primado de la libertad en contra del primado de la necesidad cósmico-natural. En toda su agudeza sale aquí a la luz lo específico de la fe cristiana frente a otras formas de decisión del espíritu humano. El punto que relaciona al hombre con el credo cristiano es inequívocamente claro.” (p. 130)
FICHA 21 (El logos piensa y pensando crea, y así ama)
“...¿qué significa que el logos, cuyo pensamiento es el mundo, sea persona, y que la fe sea consiguientemente una opción en favor de lo particular y no de lo general? A esto puede darse una respuesta sencilla, ya que en último no significa que ese pensar creador que para nosotros es supuesto y fundamento de todo ser, es en realidad consciente pensar de sí mismo y que no sólo se conoce a sí mismo sino a todo su pensamiento. Además este pensar no sólo conoce sino que ama, es creador es amor, y porque no sólo piensa sino que ama, coloca su pensamiento en la libertad de su propio ser, lo objetiviza, lo hace ser. Todo esto significa que ese pensar sabe su pensamiento en su ser mismo, que lo ama y que amablemente lo lleva; de nuevo llegamos a la frase antes citada: es divino lo que no queda aprisionado en lo máximo sino lo que se contiene en lo mínimo.”(p. 130-131)
FICHA 22 (La libertad tiene intrínseco el riesgo)
“Un mundo que ha sido creado y querido bajo el riesgo de la libertad y del amor no es pura matemática. Es el espacio del amor y, por tanto, de la libertad; el riesgo del mal le acompaña siempre, se aventura en el misterio de la oscuridad por una luz mayor, por la libertad y el amor.” (p. 131)
FICHA 23 (Presencia de Dios como Hijo y como Espíritu)
“Estoes lo que quiere decir que Dios no se acerca a nosotros como Padre sino como Hijo y como hermano. Sin que podamos comprenderlo, pero al mismo tiempo comprensible en sumo grado, se nos manifiesta aquí la duplicidad de Dios, Dios como yo y como tú. A esta nueva experiencia de Dios sigue una tercera: la del espíritu, la de la presencia de Dios en nosotros, en nuestro ser íntimo. Y también se concluye aquí que este “espíritu” no se identifica ni con el Padre ni con el Hijo, pero tampoco es un tercero entre Dios y nosotros, sino el modo en que Dios estaba en nosotros, de tal manera que está en el hombre y en su ser íntimo, pero también infinitamente por encima de él.” (p. 134-135)
FICHA 24 (Valor paradójico de la herejía)
“...cada herejía es más bien la clave de una verdad que permanece y que nosotros podemos ahora juntar a otras expresiones también válidas; en cambio, si las separamos, nos formamos una idea falsa. Con otras palabras: estas experiencias no son monumentos sepulcrales sino piedras de catedral; serán útiles si no permanecen sueltas, si alguien las integra en el edificio. Lo mismo pasa con las fórmulas positivas, que sólo son válidas si son conscientes de su insuficiencia.” (p. 143)
FICHA 25 (Multiplicidad como hecho divino)
“La multiplicidad no es puro desmoronamiento; también ella cae dentro de lo divino, no nace por el puro entrometerse del dyas, de la disgregación. No es el resultado del dualismo de los poderes contrarios sino que responde a la plenitud creadora de Dios, que supera y comprende la unidad y la multiplicidad. La fe trinitaria, que admite el plural en la unidad de Dios, es fundamentalmente la exclusión del dualismo como principio de explicación de la multiplicidad junto a la unidad. Por la fe trinitaria se consolida definitivamente la positiva valoración de lo múltiple. Dios supera el singular y el plural.” (p. 148)
FICHA 26 (Lo diverso como condición de persona)
“La fe cristiana profesa que Dios, la inteligencia creadora, es persona, conocimiento, palabra y amor. Con todo, la profesión de fe en Dios como persona incluye necesariamente la confesión de fe en Dios como relación, como comunicabilidad, como fecundidad. Lo simplemente único, lo que no tiene ni puede tener relaciones, no puede ser persona. No existe la persona en la absoluta en la absoluta singularidad.” (p. 149)
FICHA 27 (Substancia y relación, propiedades de lo divino)
“En Dios no hay accidentes sino sólo substancia y relación. En esas palabras se oculta una imagen revolucionaria del mundo: el omnímodo dominio del pensar sustancial queda destruido; la relación se concibe como una forma primitiva de lo real, del mismo rango que la substancia. Con esto es posible la superación de lo que hoy llamamos “pensar objetivado”, con esto se nos revela un nuevo plan del ser.” (p. 153)
FICHA 28 (El Cristo y Jesús, una misma persona)
“Quien reconoce al Cristo en Jesús y solamente en él, quien reconoce a Jesús como Cristo, quien comprende la total identidad de la persona y de la obra como algo decisivo, deja a un lado la exclusividad de la fe y su oposición al amor, une fe y amor en una misma realidad y no piensa en separarlos. El lazo de unión entre Jesús y el Cristo, la inseparabilidad de la persona y de la obra, la identidad del hombre con su acto de entrega, son el lazo de unión entre el amor y la fe, ya que el yo de Jesús, su persona, que es punto central, tiene esta propiedad: su yo no es en modo alguno un yo separado sino ser procedente del Padre y ser para el vosotros de los hombres. Es identidad de logos (verdad) y de amor; así convierte el amor en logos, en verdad del ser humano.” (p. 177)
FICHA 29 (Reconocer la llamada del necesitado como prueba de ser cristiano)
“Esta es la imagen que Jesús pintó en su parábola del juicio final en Mt 25, 31-66. La profesión de fe en Cristo exigida por el Juez Supremo es haber encontrado a Cristo en los hermanos que necesitan mi ayuda. Confesar a Cristo significa reconocer a Cristo en los hombres que a mi paso cotidiano por el mundo me necesitan, confesar a Cristo es comprender la llamada del amor como exigencia de fe.” (p. 178)
FICHA 30 (Palabra e Hijo son os momentos de relación del Padre con nosotros en JesúsCristo)
“El sí cristiano afirma que Jesús es el Cristo, es decir, aquel en quien se identifican persona y obra; de ahí llegábamos a la unidad de la fe y del amor. La fe cristiana no es pura idea ni puro contenido doctrinal autónomo; por el contrario, está orientado al yo de Jesús, a un yo que es plena “apertura”, plena “palabra”, pleno “Hijo”. También hemos dicho antes que los conceptos “palabra” e “Hijo” expresan el carácter dinámico de la existencia, su pura actualitas. La palabra no es algo cerrado en sí mismo, procede de alguien y se dirige a alguien que ha de escucharle. La palabra consiste en la unión del “de” y del “a”. Como dijimos antes, también el concepto “hijo” indica una parecida duplicidad del “de” y el “para”. Todo eso podemos resumirlo en estas palabras: la fe cristiana no se refiere a ideas sino a una persona, a un yo que es palabra e hijo, total apertura.” (p. 179)
FICHA 31 (Encontrarse en el otro y vivir para el otro)
“El hombre está orientado al otro, al verdaderamente otro, a Dios; está tanto más en sí mismo cuanto más está en el totalmente otro, en Dios. Según eso, el hombre es totalmente él cuando deja de estar en sí, cuando deja de encerrarse en sí mismo y de afirmarse, cuando es pura apertura a Dios. Con otras palabras, el hombre llega a sí mismo cuando se supera. Cristo es el que en verdad se supera sí mismo, por eso es el hombre que en verdad llega a sí mismo.” (p. 201)
FICHA 32 (Jesús como prototipo del hombre futuro, redimido)
“La fe ve en Jesús al hombre en el que, hablando según el esquema biológico, se ha realizado la próxima etapa de la evolución; al hombre en quien ha tenido lugar la ruptura del modo limitado del ser del hombre, de la inclusión monádica. La fe ve en Jesús al hombre en quien no se excluyen la personalización y la socialización sino que se ratifican. El hombre en el que se unen la suprema unidad -Pablo hablaría de “cuerpo de Cristo”, más aún, de quienes “son uno en Cristo”- y la suprema individualidad; la fe contempla en Jesús al hombre en quien la Humanidad toca su futuro y se transforma extraordinariamente en sí misma, porque mediante él toca a Dios, participa de él y alcanza así su más auténtica posibilidad. Partiendo de ahí, la fe ve en Jesús el inicio del movimiento en el que la Humanidad dispersada es introducida en el ser del único Adán, del único “cuerpo”, del hombre futuro. En el ve la fe el movimiento que conduce al futuro del hombre en el que éste queda socializado, incorporado a lo único, pero de tal forma que el individuo no queda eliminado sino que llega plenamente a sí mismo.” (p. 205)
FICHA 33 (La acción de gracias como aceptación del don recibido de Dios)
“Según el Nuevo Testamento, pues, la Cruz es primariamente un movimiento de arriba abajo. No es la obra de reconciliación que la humanidad ofrece al Dios airado sino la expresión del amor incomprensible de Dios que se anonada para salvar al hombre en su acercamiento a nosotros, no al revés. Con este cambio de la idea de expiación, médula de lo religioso, el culto cristiano y toda la existencia toma una nueva dirección. Dentro de lo cristiano la adoración es ante todo acción de gracias por la obra salvífica recibida. Por eso la forma esencial del culto cristiana se llama con razón eucaristía, acción de gracias. En este culto no se ofrece a Dios obras humanas; consiste más bien en que el hombre acepta el don. No glorificamos a Dios cuando nos parece que le ofrecemos algo (¡como si eso no fuese suyo!) sino cuando aceptamos lo suyo y lo reconocemos así como Señor único. Lo adoramos cuando destruimos la ficción de que somos autónomos, contrincantes suyos, cuando en verdad sólo en él y de él podemos ser. El sacrificio cristiano no consiste en el don de lo que Dios no tendría si nosotros no lo diésemos sino en que nos hacemos, plenamente receptores, en que dejamos que él nos dé algo. El sacrificio cristiano consiste en dejar que Dios obre en nosotros.” (p. 246-247)
FICHA 34 (El amor de Dios en Cristo nos trae la Eternidad con su Resurrección)
“El amor funda la inmortalidad. La inmortalidad nace del amor. Esto significa que quien ha amado a todos a fundado para todos la inmortalidad. Este es el sentido de la expresión bíblica que afirma que su resurrección es nuestra vida. Así comprendemos la argumentación de Pablo a primera vista tan especial para nuestro modo de pensar, en su primera carta a los corintios: si él resucitó, también nosotros, porque el amor es más fuerte que la muerte; si él no resucitó, tampoco nosotros, porque entonces la muerte es la que tiene la última palabra. Se trata de una afirmación central...De esto se colige una ulterior consecuencia; es evidente que la vida del resucitado ya no es bios, es decir la forma biológica de nuestra vida mortal intrahistórica sino zoé, vida nueva, distinta, definitiva, vida que mediante un poder más grande ha superado el espacio mortal de la historia del bios. Los relatos neotestamentarios de la resurrección ponen bien de relieve que la vida del resucitado ya no cae dentro de la historia del bios sino fuera y por encima de ella. También es cierto que esta nueva vida se ha atestiguado y debe atestiguarse en la historia personal porque es vida para ella, y porque la predicación cristiana fundamentalmente no es sino la prolongación del testimonio de que el amor ha posibilitado la ruptura mediante la muerte y de que nuestra situación ha cambiado radicalmente. Según todo esto no es difícil encontrar la verdadera “hermenéutica” de los difíciles relatos bíblicos de la resurrección, es decir, saber en qué sentido hay que comprenderlos.” (p. 268)
FICHA 36 (Cielo y vida eterna como logros de Cristo)
“Todo esto nos muestra qué es el cielo considerado cristianamente. No hemos de considerarlo como un lugar eterno y supramundano, ni tampoco como una región eterna y metafísica. Diremos más bien que se entrelazan el “cielo” y la “ascensión de Cristo al cielo”; sólo en esta unión veremos el sentido cristológico, personal e histórico del mensaje cristiano sobre el cielo. Repitámoslo: el cielo no es un lugar que antes de la ascensión de Cristo estaría cerrado por un decreto justiciero y positivista de Dios, pero que después estaría abierto también positivísticamente. La realidad cielo nace más bien mediante la unión de Dios y el hombre. Hemos de definir el cielo como un contacto de la esencia hombre con la esencia Dios. Esta unión de Dios y el hombre en Cristo que venció al bios por la muerte se ha convertido en vida nueva y definitiva. El cielo es, pues, el futuro del hombre y de la humanidad, futuro que no puede darse a sí mismo, futuro que permanece cerrado mientras espera en sí mismo, futuro que por vez primera se abrió en el hombre cuyo lugar existencial era Dios, en el hombre por quien Dios entró en el ser humano. Por eso el cielo es mucho más que un destino privado e individual. Depende necesariamente del “último Adán”, del hombre definitivo, y por eso se integra necesariamente en el futuro común de la Humanidad.
...Hemos dicho que la resurrección y la ascensión del Señor eran la unión definitiva de la esencia hombre con la esencia Dios que da al hombre la posibilidad de conservar siempre su ser. Eso lo entenderíamos como la dinámica preponderancia del amor en contra de la muerte y como la definitiva “mutación” del hombre y del cosmos en la que desaparecen los límites del bios y se vea un nuevo espacio existencial. Cuando esto se realiza se inicia la “escatología”, el fin del mundo. La superación de los límites de la muerte abre la dimensión futura de la humanidad, su futuro ya ha comenzado en realidad. Así se comprende cómo la esperanza de inmortalidad del individuo y la posibilidad de eternidad de la humanidad entera coinciden y se realizan en Cristo que con razón puede llamarse “centro” y “fin” de la historia, si esto se comprende rectamente.”(p. 274-275)
EL PENSAMIENTO DE S.S. BENEDICTO XVI
FICHA 1
“La existencia de lo divino va más allá del aparato sensible del hombre, por eso la fe es el primer paso para acercarse a otra realidad, y esta actitud contra la inercia natural se renueva cada día. A través de esta “fisura” también lo eterno entra en “este” mundo.”
FICHA 2
“La palabra, la inteligencia puesta a trabajar a través de la fe y el amor completan el cuadro que aquí en la tierra puede hacerse el hombre, una totalidad que, al incluir lo espiritual, es más cercana precisamente a lo desconocido. Decir “amén” a lo que se dice “credo” es dar el paso inicial a un actuar en concordancia –o lo más cerca y conscientemente posible- con lo divino; por lo tanto a una posibilidad que nos es dada la recibimos, no la hacemos con nada que esté aquí en la tierra, con nada; es divino. Es una apertura a la LIBERTAD. Si toda nuestra inteligencia es entregada a esta “creencia” es porque ésta la juzgamos verdadera, si no, no la aceptaríamos; es un LOGOS, y por esto el pensamiento griego –racional- adquirió un derecho en lo cristiano como si la Palabra de Cristo fuera el resultado, el descubrimiento de una verdad en la que se permanece.”
FICHA 3
“Así también esta realidad más total lleva a la evidencia insoslayable de la pequeñez y pecatibilidad del hombre, por lo cual el clima de perdón entre nosotros y de humildad ante Dios es su consecuencia.
Y esta Palabra, este anuncio de la Buena Nueva, no es algo cavilado, deducido sino oído, transmitido, por la tradición apostólica; de ahí
La importancia de ésta, de su custodia y pureza, pues en un momento, el de la crucifixión y resurrección, en que lo divino entró en la Historia a través de un hombre, Jesús de Nazaret. Y luego permanece para nosotros como histórico, que aunque no lo vimos como en ese tiempo lo creemos a quienes lo dicen, y luego se pasa a una convicción, a una evidenciación, que nos hace permanecer en este otro nivel: el del espíritu. Por eso la novedad del anuncio y su recepción nos lleva a un “nosotros”, todos los que creemos; aun los que todavía no creen son vistos por nosotros como hermanos en Cristo.
FICHA 4
“Siendo que esta abertura a la totalidad real es a Dios, en ella hay crecimiento, un aprovechamiento casi escolar, no es dado en paquete. Y ese espíritu de inteligencia con que venimos a comprender es un pedacito del Espíritu divino, por lo tanto es social en cuanto es el mismo para todos nosotros, aunque esté particularizado en cada uno de nosotros, con si historia personal y su propio carácter en cada uno, pero en cuanto espíritu, mientras más puro más social, más el mismo para todos. Y este espíritu viene transmitido en forma de palabras o logos, que hay que inteligir cada vez más depuradamente. Por esto la Iglesia como comunidad de predicación de la Palabra es el lugar propio tanto para seguir entendiéndola como sobre todo aplicándola, pues se podría decir que toda la Palabra se reduce a Amor, en Dios como dádiva al crearnos y mantenernos y ofrecernos un sitio a su lado, y en nosotros como actos y deseos en pro de una comunidad –la de los hombres-, pues así Dios nos busca y nos recibe: juntos como hermanos, como “el hombre”. El siguiente paso –luego de la aceptación, de la fe –es quedarse en esa Iglesia a glorificar -agradecer y gozarse en ello- a ese Dios caritativo, sobre todo que hay un hecho histórico que resume todo: Cristo se hizo víctima y salvador nuestro al dejarse morir para “enterrar” (como se entierra un cadáver) el pecado y la muerte consiguiente, y luego resucitó como el primero de nosotros, y donde fue él llegaremos nosotros. Se puede decir que esto es un hecho histórico, pero que se actualiza en cada eucaristía.
FICHA 5
“Es decir, para llegar a las puertas de la Iglesia puede bastar la cogitación filosófica –el caso de la crítica filosófica sobre los mitos religiosos del pensamiento griego-, pero para entrar en ella y saber qué hacer allí es necesaria la predicación apostólica, el orden sacerdotal que asegura que no se vuelva a una deducción puramente intelectiva y errada como la de cualquier otra religión, que asegura que se está transmitiendo lo mismo que vieron y oyeron los doce primeros apóstoles, escogidos en persona por Cristo mismo y para tal efecto: crear una Iglesia, una sociedad de redimidos, de perdonados, de fortalecidos y libres que rinde acciones de gracias a Dios Creador. El Padre que a su vez lo envió al él como el primero de esta nueva sociedad o Iglesia (viene a significar etimológicamente lo mismo. Todo esto es tan diferente de las religiones antiguas, que separaron la adoración y conocimiento natural y mediático de Dios por sus obras de la trama moral de la religión, es decir, sacaron la vestidura de la religión a Dios y se la pusieron a cualquier idea sobre todo si era permisiva, o sea, un mito inoperante para la verdad, que es aceptación aún de lo adverso.”
FICHA 6
“El pensamiento cristiano, a través de nuestra capacidad de inteligencia, abarcaría cualquier conocimiento que el hombre pueda alcanzar, pues descubrir y conocer cómo son y funcionan las cosas, en fin, cómo es el mundo” (si pudiésemos en nuestra pequeñez), es sólo llegar a saber cómo las hizo Dios, pues todo tiene una forma, un mecanismo, si se quiere una matemática. Por esto un cristiano puede ser científico y aplicar todas las “reglas” de la ciencia (y ésta debe ser la actitud del cristiano, sobre todo hoy), pero no puede aplicar tan sueltamente la “ciencia” al conocimiento de las relaciones del hombre con Dios mismo, pues éstas son puro amor –con todo lo que esto puede abarcar y durar- y el amor como modo de relación de “Dios-con-nosotros” (Emmanuel) es justamente lo más característico, lo más religiosos, del conocimiento cristiano: el dato histórico de que ya Dios nos perdonó en la tierra de Israel con la vida de Jesús (y su vida con su pasión, muerte y gloriosa resurrección). El amor es precisamente acción, unión, creación, contemplación, y todo junto al mismo tiempo. La unidad en este mundo de amor es la persona, el hombre con todo su ser; no es sólo sus células, ni su cerebro ni su estómago (la ciencia) sino tú y yo y nosotros.”
FICHA 7
“Por otra parte, la actitud recién mencionada del cristiano hodierno debe tender a integrar de algún modo la disensión herética dentro de la multiplicidad libre y autocrítica de la Iglesia; el deber de actuar, de ser-en-el-acto como decía Heidegger, nos obliga a recuperar las piezas faltantes del rompecabezas, tenemos que actuar todos para todos. La misma Trinidad nos emplaza a admitir lo múltiple como permanente, superando el maniqueísmo y aun el sólo dualismo. La persona –aun la divina- existe en su comunicabilidad con el otro; es una co-existencia, hay substancia y relación (o relaciones), sea atómica o cósmica. La relación es la forma primigenia de lo real, tan original como la propia substancia del ser. Así también Dios se hizo hombre, se relacioné-unió misteriosamente su divinidad con un embrión humano.”
FICHA 8
“ Sólo en Cristo no hay quiebre entre Palabra y obra; él fue –y es- AMOR en su voluntad y en su acto. Nosotros, al adherirnos a él debemos tender a imitarlo como el gran ejemplo –como el único ejemplar, más bien-, y así también reconocer su presencia en el hermano, pues El está en mí y por tanto en cualquier otro. Por eso también, al verse en Cristo y al ver a Cristo en sí, el hombre es más puro, es más sí mismo cuando en la Gran Apertura del cristianismo se ve dentro de todo, superándose y encontrándose cada vez más. Jesús, habiendo logrado esta apertura y esta entrega en grado paradigmático, es el primer hombre, la Primicia de la resurrección. Por eso quien lo ve a El ve al Padre.”
FICHA 9
“La cruz es un movimiento de abajo hacia arriba cuando se ve la máxima expiación ofrecida, un holocausto, pero es también un movimiento de arriba hacia abajo cuando es un ofrecimiento extremo de Perdón y Reconciliación; es venir a recogernos a todos para llevarnos a lo Alto en el cuerpo de Cristo. Por ello la oración debe ser más una acción de gracias. Nunca podríamos haber logrado una expiación de nuestro –necesario- albedrío extraviado; ya se dice en la Biblia que a Dios basta nuestro pequeño corazón contrito. Es cuando aceptamos este su don y lo reconocemos como Señor -no porque lo elijamos sino porque inevitablemente lo es- que realmente la fe se hace siempre operativa y efectiva. Con esto los animales son más conscientes o inteligentes, nos reconocen como amor y aun nos aman y nos sirven sacrificadamente si es el caso. Esta vida nueva, este entrar con Cristo a la presencia de Dios -ya no bios sino zoé- ésto es el “cielo”, este contacto ¡y qué más podría serlo! Por eso Nuestro Señor dijo que el Reino de Dios ya estaba aquí entre nosotros, aunque sigamos paralelamente o mezcladamente con lo que no es. Pero está incoado, y ya estaba en El y él estaba aquí. Por eso Cristo es el alfa y el omega.”
“La existencia de lo divino va más allá del aparato sensible del hombre, por eso la fe es el primer paso para acercarse a otra realidad, y esta actitud contra la inercia natural se renueva cada día. A través de esta “fisura” también lo eterno entra en “este” mundo.”
FICHA 2
“La palabra, la inteligencia puesta a trabajar a través de la fe y el amor completan el cuadro que aquí en la tierra puede hacerse el hombre, una totalidad que, al incluir lo espiritual, es más cercana precisamente a lo desconocido. Decir “amén” a lo que se dice “credo” es dar el paso inicial a un actuar en concordancia –o lo más cerca y conscientemente posible- con lo divino; por lo tanto a una posibilidad que nos es dada la recibimos, no la hacemos con nada que esté aquí en la tierra, con nada; es divino. Es una apertura a la LIBERTAD. Si toda nuestra inteligencia es entregada a esta “creencia” es porque ésta la juzgamos verdadera, si no, no la aceptaríamos; es un LOGOS, y por esto el pensamiento griego –racional- adquirió un derecho en lo cristiano como si la Palabra de Cristo fuera el resultado, el descubrimiento de una verdad en la que se permanece.”
FICHA 3
“Así también esta realidad más total lleva a la evidencia insoslayable de la pequeñez y pecatibilidad del hombre, por lo cual el clima de perdón entre nosotros y de humildad ante Dios es su consecuencia.
Y esta Palabra, este anuncio de la Buena Nueva, no es algo cavilado, deducido sino oído, transmitido, por la tradición apostólica; de ahí
La importancia de ésta, de su custodia y pureza, pues en un momento, el de la crucifixión y resurrección, en que lo divino entró en la Historia a través de un hombre, Jesús de Nazaret. Y luego permanece para nosotros como histórico, que aunque no lo vimos como en ese tiempo lo creemos a quienes lo dicen, y luego se pasa a una convicción, a una evidenciación, que nos hace permanecer en este otro nivel: el del espíritu. Por eso la novedad del anuncio y su recepción nos lleva a un “nosotros”, todos los que creemos; aun los que todavía no creen son vistos por nosotros como hermanos en Cristo.
FICHA 4
“Siendo que esta abertura a la totalidad real es a Dios, en ella hay crecimiento, un aprovechamiento casi escolar, no es dado en paquete. Y ese espíritu de inteligencia con que venimos a comprender es un pedacito del Espíritu divino, por lo tanto es social en cuanto es el mismo para todos nosotros, aunque esté particularizado en cada uno de nosotros, con si historia personal y su propio carácter en cada uno, pero en cuanto espíritu, mientras más puro más social, más el mismo para todos. Y este espíritu viene transmitido en forma de palabras o logos, que hay que inteligir cada vez más depuradamente. Por esto la Iglesia como comunidad de predicación de la Palabra es el lugar propio tanto para seguir entendiéndola como sobre todo aplicándola, pues se podría decir que toda la Palabra se reduce a Amor, en Dios como dádiva al crearnos y mantenernos y ofrecernos un sitio a su lado, y en nosotros como actos y deseos en pro de una comunidad –la de los hombres-, pues así Dios nos busca y nos recibe: juntos como hermanos, como “el hombre”. El siguiente paso –luego de la aceptación, de la fe –es quedarse en esa Iglesia a glorificar -agradecer y gozarse en ello- a ese Dios caritativo, sobre todo que hay un hecho histórico que resume todo: Cristo se hizo víctima y salvador nuestro al dejarse morir para “enterrar” (como se entierra un cadáver) el pecado y la muerte consiguiente, y luego resucitó como el primero de nosotros, y donde fue él llegaremos nosotros. Se puede decir que esto es un hecho histórico, pero que se actualiza en cada eucaristía.
FICHA 5
“Es decir, para llegar a las puertas de la Iglesia puede bastar la cogitación filosófica –el caso de la crítica filosófica sobre los mitos religiosos del pensamiento griego-, pero para entrar en ella y saber qué hacer allí es necesaria la predicación apostólica, el orden sacerdotal que asegura que no se vuelva a una deducción puramente intelectiva y errada como la de cualquier otra religión, que asegura que se está transmitiendo lo mismo que vieron y oyeron los doce primeros apóstoles, escogidos en persona por Cristo mismo y para tal efecto: crear una Iglesia, una sociedad de redimidos, de perdonados, de fortalecidos y libres que rinde acciones de gracias a Dios Creador. El Padre que a su vez lo envió al él como el primero de esta nueva sociedad o Iglesia (viene a significar etimológicamente lo mismo. Todo esto es tan diferente de las religiones antiguas, que separaron la adoración y conocimiento natural y mediático de Dios por sus obras de la trama moral de la religión, es decir, sacaron la vestidura de la religión a Dios y se la pusieron a cualquier idea sobre todo si era permisiva, o sea, un mito inoperante para la verdad, que es aceptación aún de lo adverso.”
FICHA 6
“El pensamiento cristiano, a través de nuestra capacidad de inteligencia, abarcaría cualquier conocimiento que el hombre pueda alcanzar, pues descubrir y conocer cómo son y funcionan las cosas, en fin, cómo es el mundo” (si pudiésemos en nuestra pequeñez), es sólo llegar a saber cómo las hizo Dios, pues todo tiene una forma, un mecanismo, si se quiere una matemática. Por esto un cristiano puede ser científico y aplicar todas las “reglas” de la ciencia (y ésta debe ser la actitud del cristiano, sobre todo hoy), pero no puede aplicar tan sueltamente la “ciencia” al conocimiento de las relaciones del hombre con Dios mismo, pues éstas son puro amor –con todo lo que esto puede abarcar y durar- y el amor como modo de relación de “Dios-con-nosotros” (Emmanuel) es justamente lo más característico, lo más religiosos, del conocimiento cristiano: el dato histórico de que ya Dios nos perdonó en la tierra de Israel con la vida de Jesús (y su vida con su pasión, muerte y gloriosa resurrección). El amor es precisamente acción, unión, creación, contemplación, y todo junto al mismo tiempo. La unidad en este mundo de amor es la persona, el hombre con todo su ser; no es sólo sus células, ni su cerebro ni su estómago (la ciencia) sino tú y yo y nosotros.”
FICHA 7
“Por otra parte, la actitud recién mencionada del cristiano hodierno debe tender a integrar de algún modo la disensión herética dentro de la multiplicidad libre y autocrítica de la Iglesia; el deber de actuar, de ser-en-el-acto como decía Heidegger, nos obliga a recuperar las piezas faltantes del rompecabezas, tenemos que actuar todos para todos. La misma Trinidad nos emplaza a admitir lo múltiple como permanente, superando el maniqueísmo y aun el sólo dualismo. La persona –aun la divina- existe en su comunicabilidad con el otro; es una co-existencia, hay substancia y relación (o relaciones), sea atómica o cósmica. La relación es la forma primigenia de lo real, tan original como la propia substancia del ser. Así también Dios se hizo hombre, se relacioné-unió misteriosamente su divinidad con un embrión humano.”
FICHA 8
“ Sólo en Cristo no hay quiebre entre Palabra y obra; él fue –y es- AMOR en su voluntad y en su acto. Nosotros, al adherirnos a él debemos tender a imitarlo como el gran ejemplo –como el único ejemplar, más bien-, y así también reconocer su presencia en el hermano, pues El está en mí y por tanto en cualquier otro. Por eso también, al verse en Cristo y al ver a Cristo en sí, el hombre es más puro, es más sí mismo cuando en la Gran Apertura del cristianismo se ve dentro de todo, superándose y encontrándose cada vez más. Jesús, habiendo logrado esta apertura y esta entrega en grado paradigmático, es el primer hombre, la Primicia de la resurrección. Por eso quien lo ve a El ve al Padre.”
FICHA 9
“La cruz es un movimiento de abajo hacia arriba cuando se ve la máxima expiación ofrecida, un holocausto, pero es también un movimiento de arriba hacia abajo cuando es un ofrecimiento extremo de Perdón y Reconciliación; es venir a recogernos a todos para llevarnos a lo Alto en el cuerpo de Cristo. Por ello la oración debe ser más una acción de gracias. Nunca podríamos haber logrado una expiación de nuestro –necesario- albedrío extraviado; ya se dice en la Biblia que a Dios basta nuestro pequeño corazón contrito. Es cuando aceptamos este su don y lo reconocemos como Señor -no porque lo elijamos sino porque inevitablemente lo es- que realmente la fe se hace siempre operativa y efectiva. Con esto los animales son más conscientes o inteligentes, nos reconocen como amor y aun nos aman y nos sirven sacrificadamente si es el caso. Esta vida nueva, este entrar con Cristo a la presencia de Dios -ya no bios sino zoé- ésto es el “cielo”, este contacto ¡y qué más podría serlo! Por eso Nuestro Señor dijo que el Reino de Dios ya estaba aquí entre nosotros, aunque sigamos paralelamente o mezcladamente con lo que no es. Pero está incoado, y ya estaba en El y él estaba aquí. Por eso Cristo es el alfa y el omega.”
SANTO DOMINGO. Jesucristo ayer, hoy y siempre. IV Conferencia General del Epìscopado Latinoamericano 12-18 oct 1992 Edit. Basilio Núñez S.A. de C.V.,
FICHA 1
“Por mi parte, confío en que la solicitud pastoral de los obispos de América Latina lleva a todas las Iglesias particulares del continente a un renovado compromiso para la nueva evangelización, la promoción humana y la cultura cristiana.
Que Jesucristo, nuestro Señor, evangelizador y salvador, sea hoy, como ayer y como siempre, el centro de la vida de la Iglesia.
Que la Virgen Sma, la cual estuvo siempre al lado de su Divino Hijo, acompañe a los pastores y fieles en su peregrinación hacia el Señor.”
(Palabras de S.S. Juan Pablo II desde Roma) (p. 10)
FICHA 2
“Animados por el Espíritu Santo nos disponemos a impulsar con nuevo ardor una nueva evangelización, que se proyecte en un mayor compromiso por la promoción integral del hombre e impregne con la luz del evangelio las culturas de los pueblos latinoamericanos.” (p. 11)
FICHA 3
“El es la imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura en quien fueron creadas todas las cosas. El sostiene la creación, hacia él convergen todos los caminos del hombre, es el Señor de los tiempos. En medio de las dificultades y las cruces queremos seguir siendo en nuestro continente testigos del amor de Dios y profetas de aquella esperanza que no falla. Queremos iniciar “una nueva era bajo el signo de la esperanza”
(del Discurso Inaugural de Juan Pablo II) (p. 12-13)
FICHA 4
“Bendecimos a Dios que en su amor misericordioso “envió a su Hijo, nacido de mujer”, para salvar a todos los hombres. Así Jesucristo se hizo uno de nosotros: Ungido por el Espíritu Santo proclama la plenitud de los tiempos la Buena Nueva diciendo: “El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca. Convertíos y creed en el Evangelio. Este Reino inaugurado por Jesús nos revela primeramente el propio Dios como “un Padre amoroso y lleno de compasión, que llama a todos, hombres y mujeres, a ingresar en él.” (p. 11)
FICHA 5
“La entrada en el reino de Dios de realiza mediante la fe en la palabra de Jesús, sellada por el bautismo, atestiguada en el seguimiento, en el compartir su vida, su muerte y resurrección. Esto exige una profunda conversión, una ruptura con toda forma de egoísmo en un mundo marcado por el pecado; es decir, una adhesión al anuncio de las bienaventuranzas.
El misterio del Reino, escondido durante siglos y generaciones en Dios y presente en la vida y las palabras de Jesús, identificado con su persona, es don del Padre y consiste en la comunión, gratuitamente ofrecida, del ser humano con Dios, comenzando en esta vida y teniendo su realización plena en la eternidad.
El amor de Dios se atestigua en el amor fraterno, del cual no puede separarse: “Si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud”. “Por tanto, la naturaleza del Reino es la comunión de todos los seres humanos entre sí y con Dios”.”
(p. 14)
FICHA 6
“Antes de su ida al Padre, “Jesús instituyó el sacramento de su amor, la eucaristía, memorial de su sacrificio. Así permanece el Señor en medio de su pueblo para alimentarlo con su Cuerpo y con su Sangre, fortaleciendo y expresando la comunión y la solidaridad que debe reinar entre los cristianos, mientras peregrinan por los caminos de la tierra con la esperanza del encuentro pleno con él. Víctima sin mancha ofrecida a Dios, Jesús es igualmente el sacerdote que quita el pecado con una única ofrenda. (p. 15)
FICHA 7
“...hoy hacemos nuestras las palabras de Pablo VI que al empezar nuestros trabajos nos recordaba Juan Pablo II: “¡Cristo! Cristo nuestro principio. Cristo nuestra vida y nuestro guía. Cristo, nuestra esperanza y nuestro término...Que no se cierna sobre esta asamblea otra luz que no sea la de Cristo, luz del mundo, Que ninguna otra verdad atraiga nuestra mente fuera de las palabras del Señor, único Maestro. Que no tengamos otra aspiración que la de serles absolutamente fieles. Que ninguna otra esperanza nos sostenga, si no es aquella que, mediante su palabra, conforta nuestra debilidad.” (p. 16)
FICHA 8
“Identificados con Cristo que vive en cada uno y conducidos por el Espíritu Santo, los hijos de Dios reciben en su corazón la ley del amor. De esta manera pueden responder a la exigencia de ser perfectos como el Padre que está en el cielo, siguiendo a Jesucristo y cargando la propia cruz cada día hasta dar la vida por él.” (p. 17-18)
FICHA 9
“Peregrina en este continente, está presente y se realiza como comunidad de hermanos bajo la conducción de los obispos. Fieles y pastores, congregados por el Espíritu Santo en torno a la palabra de Dios y a la mesa de la eucaristía, son a su vez enviados a proclamar el evangelio, anunciando a Jesucristo y dando testimonio de amor fraterno.
La Iglesia peregrinante es, por naturaleza, misionera, puesto que toma su origen de la misión del Hijo y de la misión del Espíritu Santo, según el designio de Dios Padre. La evangelización es su razón de ser; existe para evangelizar. Para América Latina, providencialmente animada con un nuevo ardor evangélico, ha llegado la hora de llevar su fe a los pueblos que aún no conocen a Cristo, en la certeza confiada de que “la fe se fortalece dándola”.
La Iglesia quiere realizar en estos tiempos una nueva evangelización que transmita, consolide y madure en nuestros pueblos la fe en Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo. Esta evangelización “debe contener siempre –como base, como centro y a la vez culmen de su dinamismo- una clara proclamación de que en Jesucristo, hijo de Dios hecho hombre, muerto y resucitado, se ofrece la salvación a todos los hombres, como don de la gracia y de la misericordia deDios.” (p. 18-19)
FICHA 10
“En América Latina, continente religioso y sufrido, urge una nueva evangelización que proclame sin equívocos el evangelio de la justicia, del amor y de la misericordia.
Sabemos que, en virtud de la encarnación, Cristo se ha unido en cierto modo a todo hombre. Es la perfecta revelación del hombre al propio hombre y el que descubre la sublimidad de su vocación. Jesucristo se inserta en el corazón de la humanidad e invita a todas las culturas a dejarse llevar por su espíritu hacia la plenitud, elevando en ellas lo que es bueno y purificando lo que se encuentra marcado por el pecado...Es una labor que se realiza en el proyecto de cada pueblo, fortaleciendo su identidad y liberándolo de los poderes de la muerte. Por eso podemos anunciar con confianza: hombres y mujeres de Latinoamérica ¡abrid los corazones a Jesucristo. El es el camino, la verdad y la vida, quien le sigue no anda en tinieblas! (p. 20)
FICHA 11
“15. Confirmando la fe de nuestro pueblo queremos proclamar que la Virgen María, madre de Cristo y de la Iglesia, es la primera redimida y la primera creyente. María, mujer de fe, ha sido plenamente evangelizada, es la más perfecta discípula y evangelizadora. Es el modelo de todos los discípulos y evangelizadores por su testimonio de oración, de escucha de la palabra de Dios y de pronta y fiel disponibilidad al servicio del reino de la cruz. Su figura maternal fue decisiva para que los hombres y mujeres de América Latina se reconocieran en su dignidad de hijos de Dios. María es el sello distintivo de la cultura de nuestro continente. Madre y educadora del naciente pueblo latinoamericano, en Santa María de Guadalupe, a través del beato (Santo) Juan Diego, se “ofrece un gran ejemplo de evangelización perfectamente inculturada. Nos ha precedido en la peregrinación de la fe y en el camino a la gloria, y acompaña a nuestros pueblos que la invocan con amor hasta que nos encontremos definitivamente con su Hijo. Con alegría y agradecimiento acogemos el don inmenso de su maternidad, su ternura y protección, y aspiramos a amarla del mismo modo como Jesucristo la amó. Por eso la invocamos como estrella de la primera y de la nueva evangelización.” (p. 21)
FICHA 12
“La historia nos muestra que se llevó a cabo una válida, fecunda y admirable obra evangelizadora y que, mediante ella, se abrió camino detal modo en América la verdad sobre Dios y sobre el hombre que, de hecho, la evangelización misma constituye una especie de tribunal de acusación para los responsables de aquellos abusos (de colonizadores a veces sin escrúpulos).” (p. 23)
FICHA 13
“A partir de la nueva evangelización, elemento englobante o idea central que ha iluminado nuestra Conferencia, entenderemos en su verdadera dimensión la promoción humana, respuesta a la delicada y difícil situación en la que se encuentran los países latinoamericanos, y enfocaremos el desafío del diálogo entre el evangelio y los distintos elementos que conforman nuestras culturas para purificarla y perfeccionarlas desde dentro, con la enseñanza y el ejemplo de Jesús, hasta llegar a una cultura cristiana.
Toda evangelización parte del mandato de Cristo a sus apóstoles y sucesores, se desarrolla en la comunidad de los bautizados, en el seno de comunidades vivas que comparten su fe, y se orienta a fortalecer la vida de adopción filial en Cristo, que se expresa principalmente en el amor fraterno.
Después de preguntarnos qué es la nueva evangelización podremos comprender mejor que ella tiene su punto de partida en la Iglesia, en la fuerza del Espíritu, en continuo proceso de conversión, que busca testimoniar la unidad dentro de la diversidad de ministerios y carismas y que vive intensamente su compromiso misionero. Sólo una Iglesia evangelizada es capaz de evangelizar.” (p. 28)
FICHA 14
“Hablar de nueva evangelización, como lo advirtió el para en el discurso inaugural de esta IV Conferencia, no significa proponer un nuevo evangelio, diferente del primero,; hay un solo y único evangelio del cual se puede sacar luces nuevas para los problemas nuevos.” (p. 29)
FICHA 15
“El sujeto de la nueva evangelización es toda la comunidad eclesial según su propia naturaleza; nosotros los obispos, en comunión con el Papa, nuestros presbíteros y diáconos, los religiosos y religiosas y todos los hombres y mujeres que constituimos el pueblo de Dios.
La nueva evangelización tiene como finalidad formar hombres y comunidades maduras en la fe y dar respuesta a la nueva situación que vivimos, provocada por los cambios sociales y culturales de la modernidad. Ha de tener en cuenta la urbanización, la pobreza y la marginación. Nuestra situación está marcada por el materialismo, la cultura de muerte, la invasión de sectas y propuestas religiosas de distintos orígenes.
Esta situación nueva trae consigo también nuevos valores, el ansia de solidaridad, de justicia, la búsqueda religiosa y la superación de ideologías totalizantes.” (p. 31)
FICHA 16
“La nueva evangelización tiene la tarea de suscitar la adhesión personal a Jesucristo y a la Iglesia de tantos hombres y mujeres bautizados que viven sin energía el cristianismo, han perdido el sentido vivo de la fe o incluso no se reconocen ya como miembros de la Iglesia, llevando una existencia alejada de Cristo y de su evangelio.
El contenido de la nueva evangelización es Jesucristo, evangelio del Padre, que anunció con gestos y palabras que Dios es misericordioso con todas sus criaturas, que ama al hombre con un amor sin límites y que ha querido entrar en su historia por medio de Jesucristo, muerto y resucitado por nosotros, para liberarnos del pecado y de todas sus consecuencias y para hacernos partícipes de su vida divina. En Cristo todo adquiere sentido. El rompe el horizonte estrecho en que el secularismo encierra al hombre, le devuelve su verdad y dignidad de hijo de Dios y no permite que ninguna realidad temporal, ni los estados ni la economía ni la técnica se conviertan para los hombres en la realidad última a la que deban someterse. Dicho con otras palabras de Pablo VI, evangelizar es anunciar el hombre, la doctrina, la vida, las promesas, el Reino, el misterio de Jesús de Nazaret, hijo de Dios.
Esta evangelización tendrá fuerza renovadora en la fidelidad a la palabra de Dios, su lugar de acogida en la comunidad eclesial, su aliento creador en el Espíritu Santo, que crea en la unidad y en la diversidad, alimenta la riqueza carismática y ministerial y se proyecta al mundo mediante el compromiso misionero.” (p. 31-32)
FICHA 17
“29. Nueva en sus métodos. Nuevas situaciones exigen nuevos caminos para la evangelización. El testimonio y el encuentro personal, la presencia del cristiano en todo lo humano, así como la confianza en el anuncio salvador de Jesús (kerigma) y en la actividad del Espíritu Santo, no pueden faltar.
Se ha de emplear, bajo la acción del Espíritu Santo creador, la imaginación y creatividad para que de manera pedagógica y convincente el evangelio llegue a todos.” (p. 32. 33)
FICHA 18
“Estos son los hombres y mujeres nuevos que América Latina y el Caribe necesitan: los que han escuchado con corazón bueno y recto la llamada a la conversión y han renacido por el Espíritu Santo según la imagen perfecta de Dios, que llaman a Dios “Padre” y expresan su amor por El en el reconocimiento de sus hermanos, que son bienaventurados porque participan de la alegría del reino de lo cielos, que son libres con la libertad que da la Verdad y solidarios con todos los hombres, especialmente con los que más sufren. La Iglesia ha alcanzado en la Sma Virgen la perfección en virtud de la cual no tiene mancha ni arruga. La santidad “es la clave del ardor renovado de la nueva evangelización.” (p. 34-35)
FICHA 19
“
Este ministerio profético de la Iglesia comprende también la catequesis que, actualizando incesantemente la revelación amorosa de Dios manifestada en Jesucristo, lleva la fe inicial a su madurez y educa al verdadero discípulo de Jesucristo. Ella debe nutrirse de la palabra leída e interpretada en la Iglesia y celebrada en la comunidad para que al escudriñar el misterio de Cristo ayude a presentarlo como Buena Nueva en las situaciones históricas de nuestros pueblos.” (p. 38)
FICHA 20
“El testimonio de vida cristiana es la primera e insustituible forma de evangelización, como lo hizo presente vigorosamente Jesús en varias ocasiones y lo enseñaron los apóstoles.” (p. 36=37)
FICHA 21
“Así como la celebración de Ultima Cena está esencialmente unida a la vida y al sacrificio de Cristo en la Cruz y lo hace cotidianamente presente por la salvación de todos los hombres, así también, los que alaban a Dios reunidos en torno al Cordero son los que muestran en sus vidas los signos testimoniales de la entrega a Jesús. Por eso el culto cristiano debe expresar la doble vertiente de la obediencia al Padre (glorificación) y de la caridad con los hermanos (redención), pues la gloria de Dios es que el hombre viva. Con lo cual lejos de alienar a los hombres los libera y los hace hermanos.” (p. 37)
FICHA 22
“48. Una tal evangelización de Cristo y de su vida divina en nosotros debe mostrar la exigencia ineludible de acomodar la conducta al modelo que él nos ofrece. La coherencia de la vida de los cristianos con su fe es condición de la eficacia de la nueva evangelización. Para eso es necesario conocer bien las situaciones concretas vividas por el hombre contemporáneo para ofrecerle la fe como elemento iluminador. Esto supone también una clara predicación de la moral cristiana que abarque tanto la conducta personal y familiar como la social. La práctica de pequeñas comunidades pastoralmente bien asistidas constituye un buen medio para aprender a vivir la fe en estrecha comunión con la vida y con proyección misionera. En este campo es muy significativa también la aportación de los movimientos apostólicos.” (p. 43-44)
FICHA 23
“Si los pastores no nos empeñamos fondo en acompañar las expresiones de nuestra religiosidad popular purificándolas y abriéndolas a nuevas situaciones, el secularismo se impondrá más fuertemente en nuestro pueblo latinoamericano y será más difícil la inculturación del evangelio.” (p. 46)
FICHA 24
“54. Que todos sean uno. Como Tú, Padre, en mí y yo en tí, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Esta es la oración de Jesucristo por su Iglesia: para ella ha pedido que viva la unidad, según el modelo de la unidad trinitaria. Así procuraron vivir los primeros cristianos en Jerusalén.
Conscientes de que el momento histórico que vivimos nos exige “delinear el rostro de una Iglesia viva y dinámica que crece en la fe, se santifica, ama, sufre, se compromete y espera en el Señor, queremos volver a descubrir al Señor resucitado que hoy vive en su Iglesia, se entrega a ella, la santifica y la hace signo de la unión de todos los hombres entre sí y de estos con Dios. (p. 46)
FICHA 25
“La Iglesia particular está llamada a vivir el dinamismo de comunión-misión; “la comunión y la misión están profundamente unidas entre sí, se compenetran y se implican mutuamente, hasta tal puno que la comunión representa a la vez la fuente y el fruto de la misión...siempre es el único Espíritu el que convoca y une a la Iglesia y el que la envía a predicar el evangelio hasta los confines de la tierra.
La Iglesia particular es igualmente “comunión orgánica... caracterizada por la simultánea presencia de la diversidad y de la complementariedad de las vocaciones de vida, de los ministerios, de los carismas y de las responsabilidades.” (p. 47)
FICHA 26
“La Iglesia particular, conforme a su ser y a su misión, por congregar al pueblo de Dios de un lugar o misión, conoce de cerca la vida, la cultura, los problemas de sus integrantes y está llamada a generar allí con todas sus fuerzas, bajo la acción del Espíritu, la nueva Evangelización, la promoción humana, la inculturación de la fe.” (p. 47-48)
FICHA 27
“El sacerdocio procede de la profundidad del inefable misterio de Dios. Nuestra existencia sacerdotal nace del amor del Padre, de la gracia de Jesucristo y de la acción santificadora y unificante del Espíritu Santo; esta misma existencia se va realizando para el servicio de una comunidad a fin de que todos se hagan dóciles a la acción salvadora de Cristo.” (p. 54)
FICHA 28
“Sin embargo se comprueba que la mayor parte de los bautizados no han tomado aún consciencia plena de su pertenencia a la Iglesia. Se sienten católicos, pero no Iglesia. Pocos asumen los valores cristianos como un elemento de su identidad cultural y por lo tanto no sienten la necesidad de un compromiso eclesial y evangelizador. Como consecuencia, el mundo del trabajo, de la política, de la economía, de la ciencia, del arte, de la literatura y de los medios de comunicación social no son guiados por criterios evangélicos. Así se explica la incoherencia que se da entre la fe que dicen profesar y el compromiso real en la vida.” (p. 66)
FICHA 29
“Que los bautizados no evangelizados sean los principales destinatarios de la nueva evangelización. Esta sólo se llevará a cabo efectivamente si los laicos conscientes de su bautismo responden al llamamiento de Cristo a convertirse en protagonistas de la nueva evangelización.” (p. 67)
FICHA 30
“Tanto en la familia como en las comunidades eclesiales y en las diversas organizaciones de un país, las mujeres son quienes más se comunican, sostienen y promueven la vida, la fe y los valores. Ellas han sido durante siglos “el ángel custodio del alma cristiana del continente”. Este reconocimiento choca escandalosamente con la frecuente realidad de su marginación, de los peligros a los que se somete su dignidad, de la violencia de la que es objeto muchas veces. A aquella que da y que defiende la vida, le es negada una vida digna. La Iglesia se siente llamada a estar del lado de la vida y defenderla en la mujer.” (p. 72)
FICHA 31
“110. Denunciar todo aquello que, atentando contra la vida, afecte la dignidad de la mujer, como el aborto, la esterilización, los programas antinatalistas, la violencia en las relaciones sexuales; favorecer los medios que garanticen una vida digna para las mujeres más expuestas: empleadas domésticas, migrantes, campesinas, indígenas, afroamericanas, trabajadoras humildes y explotadas. Intensificar y renovar el acompañamiento pastoral a mujeres en situaciones difíciles: separadas, divorciadas, madres solteras, niñas y mujeres prostituidas a causa del hambre, del engaño y del abandono.” (p. 74)
FICHA 32
“112. Situación. Muchos jóvenes son víctimas del empobrecimiento y de la marginación social, de la falta de empleo, de una educación que no responde a las exigencias de sus vidas, del narcotráfico, de la guerrilla, de las pandillas, de la prostitución, del alcoholismo, de abusos sexuales, muchos viven adormecidos por la propaganda de los medios de comunicación social y alienados por imposiciones culturales, y por el pragmatismo inmediatista que ha generado nuevos problemas en la maduración afectiva de los adolescentes y de los jóvenes.” (p. 75)
FICHA 33
“123. Con alegría testimoniamos que en Jesucristo tenemos la liberación integral para cada uno de nosotros y para nuestros pueblos; liberación del pecado, de la muerte y de la esclavitud, que está hecha de perdón y de reconciliación.
Jesucristo nos convoca en su Iglesia, que es sacramento de comunión evangelizadora. En ella debemos vivir la unidad de nuestras Iglesias en la caridad, comunicando y anunciando esa comunión a todo el mundo con la Palabra, con la eucaristía y con los demás sacramentos. La Iglesia vive para evangelizar; su vida y su vocación se realizan cuando se hace testimonio, cuando provoca la conversión y conduce a los hombres y a las mujeres a la salvación. Ella vive para evangelizar. “Así, pues, desde el día en que los apóstoles recibieron el Espíritu Santo, la Iglesia inició la gran tarea de la evangelización.” (p. 80)
FICHA 34
“150. Desafíos pastorales
Nuestro mayor desafío está en evaluar la acción evangelizadora de la Iglesia y determinar así a qué ambientes humanos llega y a cuuáles no llega esta acción.” (p. 92)
FICHA 35
“El sentido último del compromiso de la Iglesia con la promoción humana, predicado reiteradamente en su magisterio social, está en la firme convicción de que la genuina unión social exterior procede de la unión de los espíritus y los corazones, esto es, de la fe y de la caridad.
Con el mensaje evangeliza la Iglesia ofrece una fuerza liberadora y promotora del desarrollo precisamente porque lleva a la conversión del corazón y de la mentalidad; ayuda a reconocer la dignidad de cada persona, dispone a la solidaridad, al compromiso, al servicio de los hermanos, salvaguardando siempre la prioridad de la realidades trascendentales y espirituales, que son premisas de la salvación escatológica.” (p. 96)
FICHA 36
“La falta de coherencia entre la fe que se profesa y la vida cotidiana es una de las varias causas que generan pobreza en nuestros países, porque los cristiano no han sabido encontrar en la fe la fuerza necesaria para penetrar los criterios y las decisiones de los sectores responsables del liderazgo ideológico y de la organización de la convivencia social, económica y política de nuestros pueblos. En pueblos de arraigada fe cristiana se han impuesto estructuras generadoras de injusticia.” (p. 98)
FICHA 36
“164. Derechos humanos. La igualdad entre los seres humanos en su dignidad, por ser creados a imagen y semejanza de Dios, se afianza y perfecciona en Cristo. Desde la encarnación, al asumir el Verbo nuestra naturaleza y sobre todo su acción redentora en la cruz, muestra el valor de cada persona. Por lo mismo Cristo, Dios y hombre, es la fuente más profunda que garantiza la dignidad de la persona humana y de sus derechos. Toda violación de los derechos humanos contradice el Plan de Dios y es pecado.
165. La Iglesia, al proclamar el evangelio, raíz profunda de los derechos humanos, no se arroga una tarea ajena a su misión, sino, por el contrario, obedece al mandato de Jesucristo al hacer de ayuda al necesitado una exigencia esencial de su misión evangelizadora. Los Estados no conceden estos derechos; a ellos les corresponde protegerlos y desarrollarlos, pues pertenecen al hombre por su naturaleza.” (p. 99-100)
FICHA 38
“167. Los derechos humanos se violan no sólo por el terrorismo, la represión, los asesinatos, sino también por la existencia de condiciones de extrema pobreza y de estructuras económicas injustas que originan grandes desigualdades. La intolerancia política y el indiferentismo frente a la situación del empobrecimiento generalizado muestran un desprecio a la vida concreta que no podemos callar.” (p. 100)
FICHA 39
“Empeñarse firmemente, a la luz de los valores evangélicos, en la superación de toda injusta discriminación por razón de razas, nacionalismos, culturas, sexos y credos, procurando eliminar todo odio, resentimiento y espíritu de venganza y promoviendo la reconciliación y la justicia.” (p. 101)
FICHA 40
“Las propuestas de desarrollo tienen que estar subordinadas a criterios éticos. Una ética ecológica implica el abandono de una moral utilitarista e individualista. Postula la aceptación del principio de destino universal de los bienes de la creación y promoción de la justicia y solidaridad como valores indispensables.
Líneas indispensables. Los cristianos, como integrantes de la sociedad, no están exentos de responsabilidad en relación a los modelos de desarrollo que han provocado los actuales desastres ambientales y sociales.”
(p. 102)
FICHA 41
“171. La tierra, don de Dios. Los cristianos no miran el universo solamente como naturaleza considerada en sí misma, sino como creación y primer don del amor del Señor por nosotros.”
FICHA 42
“Estos límites en el uso de la tierra miran a preservar la justicia y el derecho que todos tiene a acceder a los bienes de la creación, que Dios destinó al servicio de todo el hombre que viene a este mundo...
173. La mentalidad propia de la visión cristiana tiene su base en la Sagrada Escritura, que considera la tierra y los elementos de la naturaleza ante todo como aliados del pueblo de Dios e instrumentos de nuestra salvación. La resurrección de Jesucristo sitúa de nuevo a la humanidad ante la misión de liberar a toda la creación, que ha de ser transformada en nuevo cielo y nueva tierra, donde tenga su morada la justicia.” (p. 105)
FICHA 43
“180. Líneas pastorales.
-Asumir con decisión renovada la opción evangélica y preferencial por los pobres, siguiendo el ejemplo y las palabras del Señor Jesús, con plena confianza en Dios, austeridad de vida y participación de bienes.
-Privilegiar el servicio fraterno a los más pobres entre los pobres y ayudar a las instituciones que cuidan de ellos, los minusválidos, enfermos, ancianos solos, niños abandonados, encarcelados, enfermos de sida y todos aquellos que requieren la cercanía misericordiosa del buen samaritano.
-Revisar actitudes y comportamientos personales y comunitarios, así como las estructuras y métodos pastorales, a fin de que no alejen a los pobres sino que propicien la cercanía y el compartir con ellos.
-Promover la participación social ante el Estado, reclamando leyes que defiendan los derechos de los pobres.” (p. 110)
FICHA 44
“182. El trabajo. Una de las realidades que más nos preocupa en nuestra tarea pastoral es el mundo del trabajo, por su significación humanizadora y salvífica, que tiene su origen en la vocación co-creadora de hombre como imagen de Dios y que ha sido rescatado y elevado por Jesús, trabajador e hijo de carpintero....
La permanente enseñanza del magisterio de la Iglesia, respecto al trabajo como clave de la cuestión social, ha sido confirmada y desarrollada en las recientes encíclicas sociales de Juan Pablo II (Laborem exercens, Sollicitudo rei socialis y Centesimus annus). Y de modo especial subraya la dimensión subjetiva del trabajo, que es la expresión más elocuente de la dignidad del trabajador.” (p. 111)
FICHA 45
“190. El orden democrático. Cristo, el Señor, enviado por el Padre para la redención del mundo, vino para anunciar la buena noticia e iniciar el Reino y mediante la conversión de las personas lograr una nueva vida según Dios y un nuevo tipo de convivencia y relación social. A la Iglesia, fiel a la misión que le otorgó su fundador, corresponde constituir la comunidad de hijos de Dios y ayudar en la construcción de una sociedad donde primen los valores cristianos evangélicos.
La Iglesia respeta la legítima autonomía el orden temporal y no tiene un modelo específico de regímen político. La Iglesia aprecia el sistema de la democracia, en la medida en que asegura la participación de los ciudadanos en las opciones políticas y garantiza a los gobernados la posibilidad de elegir y controlar a sus propios gobernantes, o bien la de sustituirlos oportunamente de manera pacífica.” (p. 114)
FICHA 46
“Por eso las enseñanza del Santo Padre señalan la necesidad de acciones concretas de los poderes públicos ara que la economía de mercado no se convierta en algo absoluto a lo cual se sacrifique todo, acentuando la desigualdad y la marginación de las grandes mayorías. No puede haber una economía de mercado creativa y al mismo tiempo socialmente justa sin un sólido compromiso de toda la sociedad y sus actores con la solidaridad a través de un marco jurídico que asegure el valor de la persona, la honradez, el respeto a la vida y la justicia por los más pobres.
196. Los ajustes económicos, aunque puedan ser beneficiosos a largo plazo, al frenar la inflación y estabilizar la economía, suelen producir un grave deterioro del nivel de vida de los pobres. Por eso, el Estado está obligado en la medida de lo posible, pero sincera y generosamente, a compensar los costos sociales de los más pobres.” (p. 116-117)
FICHA 47
“ -Fomentar la búsqueda e implementación de modelos socioeconómicos que conjuguen la libre iniciativa, la creatividad de personas y grupos, la función moderadora del Estado, sin dejar de atención especial a los sectores más necesitados. Todo esto, orientado a la realización de una economía de la solidaridad y la participación, expresada en diversas formas de propiedad.
202. -Promover relaciones económicas internacionales que faciliten la transferencia de tecnología en un ambiente de reciprocidad social.
-Denunciar aquellos mecanismos de la economía de mercado que dañan fundamentalmente a los pobres. No podemos estar ausentes en una hora en la que no hay quien vele por sus intereses...
-Reconocer el papel fundamental de la empresa, del mercado, de la propiedad privada y de la consiguiente responsabilidad para con los medios de producción, de la creatividad humana, en el marco jurídico de una justicia social.” (p. 119-120)
FICHA 48
“ 211. El matrimonio y la familia en el proyecto original de Dios son instituciones de origen divino y no productos de la voluntad humana. Cuando el Señor dice ”al comienzo no fue así”, se refiere a la verdad sobre el matrimonio, que, según el plan de Dios, excluye el divorcio.
212. El hombre y la mujer, siendo imagen y semejanza de Dios, que es amor, son llamados a vivir en el matrimonio el misterio de la comunión y relación trinitaria. Dios inscribe en la humanidad del hombre y de la mujer la vocación y consiguientemente la capacidad y la responsabilidad del amor y de la comunión. Hombre y mujer son llamados al amor en la totalidad de su cuerpo y espíritu.” (p. 123)
FICHA 49
“213. Jesucristo es la Nueva Alianza, en él el matrimonio adquiere su verdadera dimensión. Por su encarnación y por su vida en familia con María y José en el hogar de Nazaret se constituye un modelo de toda la familia. El amor de los esposos por Cristo llega a ser como el de él: total, exclusivo, fiel, y fecundo. A partir de Cristo y por su voluntad, proclamada por el apóstol, el matrimonio no sólo vuelve a la perfección primera sino que se enriquece con nuevos contenidos. El matrimonio cristiano es un sacramento en que el amor humano es santificante y comunica la vida divina por la obra de Cristo; un sacramento en el que los esposos significan y realizan el amor de Cristo y de su Iglesia, amor que pasa por el camino de la cruz, de las limitaciones, del perdón y de los defectos para llegar al gozo de la resurrección. Es necesario tener presente que entre bautizados no puede haber contrato matrimonial válido que no sea por eso mismo sacramento.”
(p. 124)
FICHA 50
“ 214. En el plan de Dios creador y redentor la familia descubre no sólo su identidad sino también su misión: custodiar, revelar y comunicar el amor y la vida, a través de cuatro cometidos fundamentales.
a) La misión de la familia es vivir, crecer y perfeccionarse como comunidad de personas que se caracteriza por la unidad y la indisolubilidad. La familia es el lugar privilegiado para la realización personal junto con los seres amados.
b) Ser como el santuario de la vida, servidora de la vida, ya que el derecho a la vida es la base de todos los derechos humanos. Este servicio no se reduce a la sola procreación sino que es ayuda eficaz para transmitir y educar en valores auténticamente humanos y cristianos.
c) Ser célula primera y vital de la sociedad. Por su naturaleza y vocación, la familia debe ser promotora del desarrollo, protagonista de una auténtica política familiar.
d) Ser Iglesia doméstica, que acoge vive, celebra y anuncia la Palabra de Dios, el santuario donde se edifica la santidad y desde donde la Iglesia y el mundo pueden ser santificados.
No obstante las graves crisis de la familia, constatamos que muchas familias latinoamericanas y del Caribe se esfuerzan y viven llenas de esperanza y con fidelidad el proyecto de Dios creador y redentor, la fidelidad, la apertura a la vida, la educación cristiana de los hijos y el compromiso con la Iglesia y el mundo.” (p. 124-125)
FICHA 51
“-La pastoral familiar no puede limitarse a una actitud meramente protectora, debe ser previsora, audaz y positiva. Ha de discernir con sabiduría evangélica los retos que los cambios culturales plantean a la familia. Ha de denunciar las violaciones contra la justicia y la dignidad de la familia. Ha de acompañar a las familias de los sectores más pobres, rurales y urbanos, promoviendo la solidaridad.” (p. 128)
FICHA 52
“ 225. Fortalecer la vida de la Iglesia y de la sociedad a partir de la familia; enriquecerla desde la catequesis familiar, la oración en el hogar, la eucaristía, la participación en el sacramento de la reconciliación, el conocimiento de la Palabra de Dios, para ser fermento en la Iglesia y en la sociedad.” (p. 129)
FICHA 53
“Nace la cultura con el mandato inicial de Dios a los seres humanos: crecer y multiplicarse, llenar la tierra y someterla. En esa forma la cultura es cultivo y expresión de todo lo humano en relación amorosa con la naturaleza y en la dimensión comunitaria de los pueblos.
Cuando Jesucristo, en la encarnación, asume y expresa todo lo humano, excepto el pecado, entonces el Verbo de Dios entra en la cultura. Así. Jesucristo es la medida de todo lo humano y por tanto también de la cultura. El, que se encarnó en la cultura de su pueblo, trae para cada cultura histórica el don de la purificación y de la plenitud. Todos los valores y expresiones culturales que puedan dirigirse a Cristo promueven los auténtico humano. Lo que no pasa por Cristo no podrá quedar redimido.
229. Por nuestra adhesión radical a Cristo en el bautismo nos hemos comprometido a procurar que la fe, plenamente anunciada, pensada y vivida, llegue a hacerse cultura. Así, podemos hablar de una cultura cristiana cuando el sentir común de la vida de un pueblo ha sido penetrado interiormente, hasta situar el mensaje evangélico en la base de su pensar, en sus principios fundamentales de vida, en sus criterios de juicio, en sus normas de acción y de allí se proyecte en el ethos del pueblo...en sus instituciones y en todas sus estructura.
Esta evangelización de la cultura, que la invade hasta el núcleo dinámico, se manifiesta en el proceso de inculturación, al que Juan Pablo II ha llamado centro, medio y objetivo de la nueva evangelización. Los auténticos valores culturales, discernidos y asumidos por la fe, son necesarios para encarnar en esa misma cultura el mensaje evangélico y la reflexión y la praxis de la Iglesia.
La Virgen María acompaña a los apóstoles cuando el Espíritu de Jesús resucitado penetra y transforma los pueblos de la diversas culturas. María, que es modelo de la Iglesia, también es modelo de la evangelización de la cultura. Es la mujer judía que representa al pueblo e la Antigua Alianza con toda su realidad cultural. Pero se abre a la novedad del evangelio y está presente en nuestras tierras como Madre común tanto de los aborígenes como de los que han llegado, propiciando desde el principio la nueva síntesis cultural que es América Latina.” (p. 132)
FICHA 54
“Es necesario inculturar el evangelio a la luz de los tres grandes misterios e la salvación: la Navidad, que muestra el camino de la encarnación y mueve al evangelizador a compartir su vida con el evangelizado; la Pascua, que conduce a través del sufrimiento a la purificación de los pecados para que sean redimidos, y Pentecostés, que por la fuerza el Espíritu posibilita a todos a entender en su propia lengua las maravillas de Dios.
La inculturación del evangelio es un proceso que supone reconocimiento de los valores evangélicos que se han mantenido más o menos puros en la actual cultura, y el reconocimiento de nuevos valores que coinciden con el mensaje de Cristo. Mediante la inculturación se busca que la sociedad descubra el carácter cristiano de estos valores, os aprecie y los mantenga como tales. Además, intenta la incorporación de valores evangélicos que están ausentes de la cultura, o porque se han oscurecido o porque han llegado a desaparecer. Por medio de la inculturación, la Iglesia encarna el evangelio en las diversas culturas y, al mismo tiempo, introduce a los pueblos con sus culturas en su misma comunidad; transmite a las mismas sus propios valores, asumiendo lo que hay bueno en ellas y renovándolas desde dentro. La fe, al encarnarse en esas culturas, debe corregir sus errores y evitar sincretismos. La tarea de inculturación de la fe es propia de las iglesias particulares bajo la dirección de sus pastores, con la participación de todo el pueblo de Dios. Los criterios fundamentales en este proceso son la sintonía con las exigencias objetivas de la fe y la apertura a la comunión con la Iglesia universal.” (p. 133)
FICHA 55
“Por el bautismo nacemos a una nueva vida y recibimos la capacidad de acercarnos al modelo que es Cristo. Caminar hacia él es la moral cristiana; es la forma de vida propia del creyente, que con la ayuda de la gracia sacramental sigue a Cristo, vive la alegría de la salvación y abunda en frutos de caridad para la vida del mundo.
Consciente de la necesidad de seguir este camino, el cristiano se empeña en la formación de la propia consciencia. De esta formación, tanto individual como colectiva, de la madurez de mentalidad, de su sentido de responsabilidad y de la pureza de las costumbres depende el desarrollo y la riqueza de los pueblos. La moral cristiana sólo se entiende dentro de la Iglesia y se plenifica en la eucaristía. Todo lo que en ella podemos ofrecer es vida; lo que no puede ofrecerse es el pecado.” (p. 134)
FICHA 56
“ 236. Se introduce como norma de moralidad la llamada ética civil ciudadana, sobre la base de un consenso mínimo de todos con la cultura reinante, sin necesidad de espetar la moral natural y las normas cristianas. Se observa una “moral de situación” según la cual algo de por sí malo dejaría de serlo de acuerdo a las personas, circunstancias e intereses que están en juego. Frecuentemente los medios de comunicación social se hacen eco de todos esos criterios y los difunden.
237. Líneas pastorales.
Trabajar en la formación cristiana de las conciencias y rescatar los valores perdidos de la moral cristiana. Volver a tomar conciencia del pecado (del pecado original y de los pecados personales) y de la gracia de Dios como fuerza para poder seguir nuestra conciencia cristiana.” (p. 136)
FICHA 57
“ 239. Presentar la vida moral como un seguimiento de Cristo, acentuando
La vivencia de las bienaventuranzas y la frecuente práctica de los sacramentos. Difundir las virtudes morales y sociales, que nos conviertan en hombres nuevos, creadores de una nueva humanidad. Este anuncio tiene que ser vital y kerigmático, especialmente donde más se ha introducido el secularismo, presentando en la catequesis la conducta cristiana como el auténtico seguimiento de Cristo. Cuidar que, en el campo moral, la justa aplicación de criterios de gradualidad no mengüe las exigencias perentorias de la conversión.” (p. 136-137)
FICHA 58
“Una meta de la evangelización inculturada será siempre la salvación y liberación integral de un determinado pueblo o grupo humano, que fortalezca su identidad y confíe en su futuro específico, contraponiéndose a los poderes de la muerte, adaptando la perspectiva de Jesucristo encarnado, que salvó el hombre desde la debilidad, la pobreza y la cruz redentora. La iglesia defiende los auténticos valores culturales de todos los pueblos, especialmente de los oprimidos, indefensos y marginados, ante la fuerza arrollador de las estructuras de pecado manifiestas en la sociedad moderna.” (p. 138-139)
FICHA 59
“ 247. Como lo ha señalado vigorosamente el Documento de Puebla, en los pueblos que son fruto del mestizaje racial se ha desarrollado una particular cultura mestiza, donde está muy vigente la religiosidad popular, como forma inculturada del catolicismo. Coexisten, sin embargo, el incumplimiento de deberes cristianos al lado de admirables ejemplos de vida cristiana y un desconocimiento de la doctrina junto a vivencias católicas enraizadas en los principios del evangelio.
En las expresiones culturales y religiosas de campesinos y suburbanos se reconoce gran parte del patrimonio cristiano del continente y una arraigada de los valores del reino de Dios.” (p. 140)
FICHA 60
1. Para con nuestros hermanos indígenas:
“ Ofrecer el evangelio de Jesús con el testimonio de una actitud humilde, comprensiva y profética, valorando su palabra a través de un diálogo respetuoso, franco y fraterno, y esforzarnos por conocer sus propias lenguas.
Crecer en el conocimiento crítico de sus culturas para apreciarlas a la luz del evangelio.
Promover una inculturación de la liturgia, acogiendo con aprecio sus símbolos, ritos y expresiones religiosas compatibles con el claro sentido de la fe, manteniendo el valor de los símbolos universales y en armonía con la disciplina general de la Iglesia.
Acompañar su reflexión teológica, respetando sus formulaciones culturales que les ayudan a dar de su fe y esperanza.
Crecer en el conocimiento de su cosmovisión, que hace de la globalidad Dios, hombre y mundo, una unidad que impregna todas las relaciones humanas, espirituales y trascendentes.” (p. 141)
FICHA 61
“250. 3. Desarrollar la conciencia de mestizaje no sólo racial sino cultural, que caracteriza a grandes mayorías en muchos pueblos. Pues está vinculado con la inculturación del evangelio.” (p. 142)
FICHA 62
“La educación es la asimilación de la cultura. La educación cristiana es la asimilación de la cultura cristiana. Es la inculturación del evangelio en la propia cultura. Sus niveles son muy diversos: pueden ser escolares o no escolares, elementales o superiores, formales o no formales, En todo caso, la educación es un proceso dinámico que dura toda la vida de la persona y de los pueblos. Recoge la memoria del pasado, enseña a vivir hoy y se proyecta hacia el futuro. Por esto, la educación cristiana es indispensable en la nueva evangelización.” (p. 149)
FICHA 63
“ Oración por la IV Conf. General del Episc. Latinoamericano
Padre santo y misericordioso,/ que diriges la historia de tus hijos de América latina,/ te damos gracias por el mensaje del evangelio,/ que desde hace quinientos años/ es proclamado en este continente de la Esperanza./ Gracias, Padre, por el don de la fe en Jesucristo,/ único Salvador de los hombres;/ por la implantación de tu Iglesia santa/ en nuestros pueblos,/ al amparo maternal de la Virgen María./ Mira propicio a quienes/ has puesto como Pastores de tu Iglesia,/convocados para la IV Conferencia General/ del Episcopado Latinoamericano en Santo Domingo;/ envía sobre ellos tu Espíritu de sabiduría y amor/ para que guíen a tu pueblo/ por los caminos de la nueva evangelización,/ de manera que el nombre de tu Hijo amado/ esté presente/en el corazón y en la vida de todos/los latinoamericanos.
Consolida la identidad cristiana de nuestras/ comunidades, fortalece la fe en tu Iglesia santa,/ católica y apostólica,/ acrecienta la comunión de todos, Pastores y fieles,/ con el sucesor de Pedro.
Preserva en cada familia el don de la vida/ que de Tí procede/ y defiende nuestro continente de la violencia/ y signos de muerte./ Haz que nos comprometamos en la promoción/ integral de todos nuestros hermanos,/ especialmente de los más pobre y desamparados;/ que todas las culturas se abran al mensaje del/ evangelio, y se instaure en los corazones/ y en la sociedad la civilización del amor,/ de la solidaridad y de la paz./ Bajo la mirada misericordiosa de María./ Te lo pedimos, Padre, por tu Hijo Jesucristo,/ en la unidad del Espíritu Santo./ Amén.
“Por mi parte, confío en que la solicitud pastoral de los obispos de América Latina lleva a todas las Iglesias particulares del continente a un renovado compromiso para la nueva evangelización, la promoción humana y la cultura cristiana.
Que Jesucristo, nuestro Señor, evangelizador y salvador, sea hoy, como ayer y como siempre, el centro de la vida de la Iglesia.
Que la Virgen Sma, la cual estuvo siempre al lado de su Divino Hijo, acompañe a los pastores y fieles en su peregrinación hacia el Señor.”
(Palabras de S.S. Juan Pablo II desde Roma) (p. 10)
FICHA 2
“Animados por el Espíritu Santo nos disponemos a impulsar con nuevo ardor una nueva evangelización, que se proyecte en un mayor compromiso por la promoción integral del hombre e impregne con la luz del evangelio las culturas de los pueblos latinoamericanos.” (p. 11)
FICHA 3
“El es la imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura en quien fueron creadas todas las cosas. El sostiene la creación, hacia él convergen todos los caminos del hombre, es el Señor de los tiempos. En medio de las dificultades y las cruces queremos seguir siendo en nuestro continente testigos del amor de Dios y profetas de aquella esperanza que no falla. Queremos iniciar “una nueva era bajo el signo de la esperanza”
(del Discurso Inaugural de Juan Pablo II) (p. 12-13)
FICHA 4
“Bendecimos a Dios que en su amor misericordioso “envió a su Hijo, nacido de mujer”, para salvar a todos los hombres. Así Jesucristo se hizo uno de nosotros: Ungido por el Espíritu Santo proclama la plenitud de los tiempos la Buena Nueva diciendo: “El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca. Convertíos y creed en el Evangelio. Este Reino inaugurado por Jesús nos revela primeramente el propio Dios como “un Padre amoroso y lleno de compasión, que llama a todos, hombres y mujeres, a ingresar en él.” (p. 11)
FICHA 5
“La entrada en el reino de Dios de realiza mediante la fe en la palabra de Jesús, sellada por el bautismo, atestiguada en el seguimiento, en el compartir su vida, su muerte y resurrección. Esto exige una profunda conversión, una ruptura con toda forma de egoísmo en un mundo marcado por el pecado; es decir, una adhesión al anuncio de las bienaventuranzas.
El misterio del Reino, escondido durante siglos y generaciones en Dios y presente en la vida y las palabras de Jesús, identificado con su persona, es don del Padre y consiste en la comunión, gratuitamente ofrecida, del ser humano con Dios, comenzando en esta vida y teniendo su realización plena en la eternidad.
El amor de Dios se atestigua en el amor fraterno, del cual no puede separarse: “Si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud”. “Por tanto, la naturaleza del Reino es la comunión de todos los seres humanos entre sí y con Dios”.”
(p. 14)
FICHA 6
“Antes de su ida al Padre, “Jesús instituyó el sacramento de su amor, la eucaristía, memorial de su sacrificio. Así permanece el Señor en medio de su pueblo para alimentarlo con su Cuerpo y con su Sangre, fortaleciendo y expresando la comunión y la solidaridad que debe reinar entre los cristianos, mientras peregrinan por los caminos de la tierra con la esperanza del encuentro pleno con él. Víctima sin mancha ofrecida a Dios, Jesús es igualmente el sacerdote que quita el pecado con una única ofrenda. (p. 15)
FICHA 7
“...hoy hacemos nuestras las palabras de Pablo VI que al empezar nuestros trabajos nos recordaba Juan Pablo II: “¡Cristo! Cristo nuestro principio. Cristo nuestra vida y nuestro guía. Cristo, nuestra esperanza y nuestro término...Que no se cierna sobre esta asamblea otra luz que no sea la de Cristo, luz del mundo, Que ninguna otra verdad atraiga nuestra mente fuera de las palabras del Señor, único Maestro. Que no tengamos otra aspiración que la de serles absolutamente fieles. Que ninguna otra esperanza nos sostenga, si no es aquella que, mediante su palabra, conforta nuestra debilidad.” (p. 16)
FICHA 8
“Identificados con Cristo que vive en cada uno y conducidos por el Espíritu Santo, los hijos de Dios reciben en su corazón la ley del amor. De esta manera pueden responder a la exigencia de ser perfectos como el Padre que está en el cielo, siguiendo a Jesucristo y cargando la propia cruz cada día hasta dar la vida por él.” (p. 17-18)
FICHA 9
“Peregrina en este continente, está presente y se realiza como comunidad de hermanos bajo la conducción de los obispos. Fieles y pastores, congregados por el Espíritu Santo en torno a la palabra de Dios y a la mesa de la eucaristía, son a su vez enviados a proclamar el evangelio, anunciando a Jesucristo y dando testimonio de amor fraterno.
La Iglesia peregrinante es, por naturaleza, misionera, puesto que toma su origen de la misión del Hijo y de la misión del Espíritu Santo, según el designio de Dios Padre. La evangelización es su razón de ser; existe para evangelizar. Para América Latina, providencialmente animada con un nuevo ardor evangélico, ha llegado la hora de llevar su fe a los pueblos que aún no conocen a Cristo, en la certeza confiada de que “la fe se fortalece dándola”.
La Iglesia quiere realizar en estos tiempos una nueva evangelización que transmita, consolide y madure en nuestros pueblos la fe en Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo. Esta evangelización “debe contener siempre –como base, como centro y a la vez culmen de su dinamismo- una clara proclamación de que en Jesucristo, hijo de Dios hecho hombre, muerto y resucitado, se ofrece la salvación a todos los hombres, como don de la gracia y de la misericordia deDios.” (p. 18-19)
FICHA 10
“En América Latina, continente religioso y sufrido, urge una nueva evangelización que proclame sin equívocos el evangelio de la justicia, del amor y de la misericordia.
Sabemos que, en virtud de la encarnación, Cristo se ha unido en cierto modo a todo hombre. Es la perfecta revelación del hombre al propio hombre y el que descubre la sublimidad de su vocación. Jesucristo se inserta en el corazón de la humanidad e invita a todas las culturas a dejarse llevar por su espíritu hacia la plenitud, elevando en ellas lo que es bueno y purificando lo que se encuentra marcado por el pecado...Es una labor que se realiza en el proyecto de cada pueblo, fortaleciendo su identidad y liberándolo de los poderes de la muerte. Por eso podemos anunciar con confianza: hombres y mujeres de Latinoamérica ¡abrid los corazones a Jesucristo. El es el camino, la verdad y la vida, quien le sigue no anda en tinieblas! (p. 20)
FICHA 11
“15. Confirmando la fe de nuestro pueblo queremos proclamar que la Virgen María, madre de Cristo y de la Iglesia, es la primera redimida y la primera creyente. María, mujer de fe, ha sido plenamente evangelizada, es la más perfecta discípula y evangelizadora. Es el modelo de todos los discípulos y evangelizadores por su testimonio de oración, de escucha de la palabra de Dios y de pronta y fiel disponibilidad al servicio del reino de la cruz. Su figura maternal fue decisiva para que los hombres y mujeres de América Latina se reconocieran en su dignidad de hijos de Dios. María es el sello distintivo de la cultura de nuestro continente. Madre y educadora del naciente pueblo latinoamericano, en Santa María de Guadalupe, a través del beato (Santo) Juan Diego, se “ofrece un gran ejemplo de evangelización perfectamente inculturada. Nos ha precedido en la peregrinación de la fe y en el camino a la gloria, y acompaña a nuestros pueblos que la invocan con amor hasta que nos encontremos definitivamente con su Hijo. Con alegría y agradecimiento acogemos el don inmenso de su maternidad, su ternura y protección, y aspiramos a amarla del mismo modo como Jesucristo la amó. Por eso la invocamos como estrella de la primera y de la nueva evangelización.” (p. 21)
FICHA 12
“La historia nos muestra que se llevó a cabo una válida, fecunda y admirable obra evangelizadora y que, mediante ella, se abrió camino detal modo en América la verdad sobre Dios y sobre el hombre que, de hecho, la evangelización misma constituye una especie de tribunal de acusación para los responsables de aquellos abusos (de colonizadores a veces sin escrúpulos).” (p. 23)
FICHA 13
“A partir de la nueva evangelización, elemento englobante o idea central que ha iluminado nuestra Conferencia, entenderemos en su verdadera dimensión la promoción humana, respuesta a la delicada y difícil situación en la que se encuentran los países latinoamericanos, y enfocaremos el desafío del diálogo entre el evangelio y los distintos elementos que conforman nuestras culturas para purificarla y perfeccionarlas desde dentro, con la enseñanza y el ejemplo de Jesús, hasta llegar a una cultura cristiana.
Toda evangelización parte del mandato de Cristo a sus apóstoles y sucesores, se desarrolla en la comunidad de los bautizados, en el seno de comunidades vivas que comparten su fe, y se orienta a fortalecer la vida de adopción filial en Cristo, que se expresa principalmente en el amor fraterno.
Después de preguntarnos qué es la nueva evangelización podremos comprender mejor que ella tiene su punto de partida en la Iglesia, en la fuerza del Espíritu, en continuo proceso de conversión, que busca testimoniar la unidad dentro de la diversidad de ministerios y carismas y que vive intensamente su compromiso misionero. Sólo una Iglesia evangelizada es capaz de evangelizar.” (p. 28)
FICHA 14
“Hablar de nueva evangelización, como lo advirtió el para en el discurso inaugural de esta IV Conferencia, no significa proponer un nuevo evangelio, diferente del primero,; hay un solo y único evangelio del cual se puede sacar luces nuevas para los problemas nuevos.” (p. 29)
FICHA 15
“El sujeto de la nueva evangelización es toda la comunidad eclesial según su propia naturaleza; nosotros los obispos, en comunión con el Papa, nuestros presbíteros y diáconos, los religiosos y religiosas y todos los hombres y mujeres que constituimos el pueblo de Dios.
La nueva evangelización tiene como finalidad formar hombres y comunidades maduras en la fe y dar respuesta a la nueva situación que vivimos, provocada por los cambios sociales y culturales de la modernidad. Ha de tener en cuenta la urbanización, la pobreza y la marginación. Nuestra situación está marcada por el materialismo, la cultura de muerte, la invasión de sectas y propuestas religiosas de distintos orígenes.
Esta situación nueva trae consigo también nuevos valores, el ansia de solidaridad, de justicia, la búsqueda religiosa y la superación de ideologías totalizantes.” (p. 31)
FICHA 16
“La nueva evangelización tiene la tarea de suscitar la adhesión personal a Jesucristo y a la Iglesia de tantos hombres y mujeres bautizados que viven sin energía el cristianismo, han perdido el sentido vivo de la fe o incluso no se reconocen ya como miembros de la Iglesia, llevando una existencia alejada de Cristo y de su evangelio.
El contenido de la nueva evangelización es Jesucristo, evangelio del Padre, que anunció con gestos y palabras que Dios es misericordioso con todas sus criaturas, que ama al hombre con un amor sin límites y que ha querido entrar en su historia por medio de Jesucristo, muerto y resucitado por nosotros, para liberarnos del pecado y de todas sus consecuencias y para hacernos partícipes de su vida divina. En Cristo todo adquiere sentido. El rompe el horizonte estrecho en que el secularismo encierra al hombre, le devuelve su verdad y dignidad de hijo de Dios y no permite que ninguna realidad temporal, ni los estados ni la economía ni la técnica se conviertan para los hombres en la realidad última a la que deban someterse. Dicho con otras palabras de Pablo VI, evangelizar es anunciar el hombre, la doctrina, la vida, las promesas, el Reino, el misterio de Jesús de Nazaret, hijo de Dios.
Esta evangelización tendrá fuerza renovadora en la fidelidad a la palabra de Dios, su lugar de acogida en la comunidad eclesial, su aliento creador en el Espíritu Santo, que crea en la unidad y en la diversidad, alimenta la riqueza carismática y ministerial y se proyecta al mundo mediante el compromiso misionero.” (p. 31-32)
FICHA 17
“29. Nueva en sus métodos. Nuevas situaciones exigen nuevos caminos para la evangelización. El testimonio y el encuentro personal, la presencia del cristiano en todo lo humano, así como la confianza en el anuncio salvador de Jesús (kerigma) y en la actividad del Espíritu Santo, no pueden faltar.
Se ha de emplear, bajo la acción del Espíritu Santo creador, la imaginación y creatividad para que de manera pedagógica y convincente el evangelio llegue a todos.” (p. 32. 33)
FICHA 18
“Estos son los hombres y mujeres nuevos que América Latina y el Caribe necesitan: los que han escuchado con corazón bueno y recto la llamada a la conversión y han renacido por el Espíritu Santo según la imagen perfecta de Dios, que llaman a Dios “Padre” y expresan su amor por El en el reconocimiento de sus hermanos, que son bienaventurados porque participan de la alegría del reino de lo cielos, que son libres con la libertad que da la Verdad y solidarios con todos los hombres, especialmente con los que más sufren. La Iglesia ha alcanzado en la Sma Virgen la perfección en virtud de la cual no tiene mancha ni arruga. La santidad “es la clave del ardor renovado de la nueva evangelización.” (p. 34-35)
FICHA 19
“
Este ministerio profético de la Iglesia comprende también la catequesis que, actualizando incesantemente la revelación amorosa de Dios manifestada en Jesucristo, lleva la fe inicial a su madurez y educa al verdadero discípulo de Jesucristo. Ella debe nutrirse de la palabra leída e interpretada en la Iglesia y celebrada en la comunidad para que al escudriñar el misterio de Cristo ayude a presentarlo como Buena Nueva en las situaciones históricas de nuestros pueblos.” (p. 38)
FICHA 20
“El testimonio de vida cristiana es la primera e insustituible forma de evangelización, como lo hizo presente vigorosamente Jesús en varias ocasiones y lo enseñaron los apóstoles.” (p. 36=37)
FICHA 21
“Así como la celebración de Ultima Cena está esencialmente unida a la vida y al sacrificio de Cristo en la Cruz y lo hace cotidianamente presente por la salvación de todos los hombres, así también, los que alaban a Dios reunidos en torno al Cordero son los que muestran en sus vidas los signos testimoniales de la entrega a Jesús. Por eso el culto cristiano debe expresar la doble vertiente de la obediencia al Padre (glorificación) y de la caridad con los hermanos (redención), pues la gloria de Dios es que el hombre viva. Con lo cual lejos de alienar a los hombres los libera y los hace hermanos.” (p. 37)
FICHA 22
“48. Una tal evangelización de Cristo y de su vida divina en nosotros debe mostrar la exigencia ineludible de acomodar la conducta al modelo que él nos ofrece. La coherencia de la vida de los cristianos con su fe es condición de la eficacia de la nueva evangelización. Para eso es necesario conocer bien las situaciones concretas vividas por el hombre contemporáneo para ofrecerle la fe como elemento iluminador. Esto supone también una clara predicación de la moral cristiana que abarque tanto la conducta personal y familiar como la social. La práctica de pequeñas comunidades pastoralmente bien asistidas constituye un buen medio para aprender a vivir la fe en estrecha comunión con la vida y con proyección misionera. En este campo es muy significativa también la aportación de los movimientos apostólicos.” (p. 43-44)
FICHA 23
“Si los pastores no nos empeñamos fondo en acompañar las expresiones de nuestra religiosidad popular purificándolas y abriéndolas a nuevas situaciones, el secularismo se impondrá más fuertemente en nuestro pueblo latinoamericano y será más difícil la inculturación del evangelio.” (p. 46)
FICHA 24
“54. Que todos sean uno. Como Tú, Padre, en mí y yo en tí, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Esta es la oración de Jesucristo por su Iglesia: para ella ha pedido que viva la unidad, según el modelo de la unidad trinitaria. Así procuraron vivir los primeros cristianos en Jerusalén.
Conscientes de que el momento histórico que vivimos nos exige “delinear el rostro de una Iglesia viva y dinámica que crece en la fe, se santifica, ama, sufre, se compromete y espera en el Señor, queremos volver a descubrir al Señor resucitado que hoy vive en su Iglesia, se entrega a ella, la santifica y la hace signo de la unión de todos los hombres entre sí y de estos con Dios. (p. 46)
FICHA 25
“La Iglesia particular está llamada a vivir el dinamismo de comunión-misión; “la comunión y la misión están profundamente unidas entre sí, se compenetran y se implican mutuamente, hasta tal puno que la comunión representa a la vez la fuente y el fruto de la misión...siempre es el único Espíritu el que convoca y une a la Iglesia y el que la envía a predicar el evangelio hasta los confines de la tierra.
La Iglesia particular es igualmente “comunión orgánica... caracterizada por la simultánea presencia de la diversidad y de la complementariedad de las vocaciones de vida, de los ministerios, de los carismas y de las responsabilidades.” (p. 47)
FICHA 26
“La Iglesia particular, conforme a su ser y a su misión, por congregar al pueblo de Dios de un lugar o misión, conoce de cerca la vida, la cultura, los problemas de sus integrantes y está llamada a generar allí con todas sus fuerzas, bajo la acción del Espíritu, la nueva Evangelización, la promoción humana, la inculturación de la fe.” (p. 47-48)
FICHA 27
“El sacerdocio procede de la profundidad del inefable misterio de Dios. Nuestra existencia sacerdotal nace del amor del Padre, de la gracia de Jesucristo y de la acción santificadora y unificante del Espíritu Santo; esta misma existencia se va realizando para el servicio de una comunidad a fin de que todos se hagan dóciles a la acción salvadora de Cristo.” (p. 54)
FICHA 28
“Sin embargo se comprueba que la mayor parte de los bautizados no han tomado aún consciencia plena de su pertenencia a la Iglesia. Se sienten católicos, pero no Iglesia. Pocos asumen los valores cristianos como un elemento de su identidad cultural y por lo tanto no sienten la necesidad de un compromiso eclesial y evangelizador. Como consecuencia, el mundo del trabajo, de la política, de la economía, de la ciencia, del arte, de la literatura y de los medios de comunicación social no son guiados por criterios evangélicos. Así se explica la incoherencia que se da entre la fe que dicen profesar y el compromiso real en la vida.” (p. 66)
FICHA 29
“Que los bautizados no evangelizados sean los principales destinatarios de la nueva evangelización. Esta sólo se llevará a cabo efectivamente si los laicos conscientes de su bautismo responden al llamamiento de Cristo a convertirse en protagonistas de la nueva evangelización.” (p. 67)
FICHA 30
“Tanto en la familia como en las comunidades eclesiales y en las diversas organizaciones de un país, las mujeres son quienes más se comunican, sostienen y promueven la vida, la fe y los valores. Ellas han sido durante siglos “el ángel custodio del alma cristiana del continente”. Este reconocimiento choca escandalosamente con la frecuente realidad de su marginación, de los peligros a los que se somete su dignidad, de la violencia de la que es objeto muchas veces. A aquella que da y que defiende la vida, le es negada una vida digna. La Iglesia se siente llamada a estar del lado de la vida y defenderla en la mujer.” (p. 72)
FICHA 31
“110. Denunciar todo aquello que, atentando contra la vida, afecte la dignidad de la mujer, como el aborto, la esterilización, los programas antinatalistas, la violencia en las relaciones sexuales; favorecer los medios que garanticen una vida digna para las mujeres más expuestas: empleadas domésticas, migrantes, campesinas, indígenas, afroamericanas, trabajadoras humildes y explotadas. Intensificar y renovar el acompañamiento pastoral a mujeres en situaciones difíciles: separadas, divorciadas, madres solteras, niñas y mujeres prostituidas a causa del hambre, del engaño y del abandono.” (p. 74)
FICHA 32
“112. Situación. Muchos jóvenes son víctimas del empobrecimiento y de la marginación social, de la falta de empleo, de una educación que no responde a las exigencias de sus vidas, del narcotráfico, de la guerrilla, de las pandillas, de la prostitución, del alcoholismo, de abusos sexuales, muchos viven adormecidos por la propaganda de los medios de comunicación social y alienados por imposiciones culturales, y por el pragmatismo inmediatista que ha generado nuevos problemas en la maduración afectiva de los adolescentes y de los jóvenes.” (p. 75)
FICHA 33
“123. Con alegría testimoniamos que en Jesucristo tenemos la liberación integral para cada uno de nosotros y para nuestros pueblos; liberación del pecado, de la muerte y de la esclavitud, que está hecha de perdón y de reconciliación.
Jesucristo nos convoca en su Iglesia, que es sacramento de comunión evangelizadora. En ella debemos vivir la unidad de nuestras Iglesias en la caridad, comunicando y anunciando esa comunión a todo el mundo con la Palabra, con la eucaristía y con los demás sacramentos. La Iglesia vive para evangelizar; su vida y su vocación se realizan cuando se hace testimonio, cuando provoca la conversión y conduce a los hombres y a las mujeres a la salvación. Ella vive para evangelizar. “Así, pues, desde el día en que los apóstoles recibieron el Espíritu Santo, la Iglesia inició la gran tarea de la evangelización.” (p. 80)
FICHA 34
“150. Desafíos pastorales
Nuestro mayor desafío está en evaluar la acción evangelizadora de la Iglesia y determinar así a qué ambientes humanos llega y a cuuáles no llega esta acción.” (p. 92)
FICHA 35
“El sentido último del compromiso de la Iglesia con la promoción humana, predicado reiteradamente en su magisterio social, está en la firme convicción de que la genuina unión social exterior procede de la unión de los espíritus y los corazones, esto es, de la fe y de la caridad.
Con el mensaje evangeliza la Iglesia ofrece una fuerza liberadora y promotora del desarrollo precisamente porque lleva a la conversión del corazón y de la mentalidad; ayuda a reconocer la dignidad de cada persona, dispone a la solidaridad, al compromiso, al servicio de los hermanos, salvaguardando siempre la prioridad de la realidades trascendentales y espirituales, que son premisas de la salvación escatológica.” (p. 96)
FICHA 36
“La falta de coherencia entre la fe que se profesa y la vida cotidiana es una de las varias causas que generan pobreza en nuestros países, porque los cristiano no han sabido encontrar en la fe la fuerza necesaria para penetrar los criterios y las decisiones de los sectores responsables del liderazgo ideológico y de la organización de la convivencia social, económica y política de nuestros pueblos. En pueblos de arraigada fe cristiana se han impuesto estructuras generadoras de injusticia.” (p. 98)
FICHA 36
“164. Derechos humanos. La igualdad entre los seres humanos en su dignidad, por ser creados a imagen y semejanza de Dios, se afianza y perfecciona en Cristo. Desde la encarnación, al asumir el Verbo nuestra naturaleza y sobre todo su acción redentora en la cruz, muestra el valor de cada persona. Por lo mismo Cristo, Dios y hombre, es la fuente más profunda que garantiza la dignidad de la persona humana y de sus derechos. Toda violación de los derechos humanos contradice el Plan de Dios y es pecado.
165. La Iglesia, al proclamar el evangelio, raíz profunda de los derechos humanos, no se arroga una tarea ajena a su misión, sino, por el contrario, obedece al mandato de Jesucristo al hacer de ayuda al necesitado una exigencia esencial de su misión evangelizadora. Los Estados no conceden estos derechos; a ellos les corresponde protegerlos y desarrollarlos, pues pertenecen al hombre por su naturaleza.” (p. 99-100)
FICHA 38
“167. Los derechos humanos se violan no sólo por el terrorismo, la represión, los asesinatos, sino también por la existencia de condiciones de extrema pobreza y de estructuras económicas injustas que originan grandes desigualdades. La intolerancia política y el indiferentismo frente a la situación del empobrecimiento generalizado muestran un desprecio a la vida concreta que no podemos callar.” (p. 100)
FICHA 39
“Empeñarse firmemente, a la luz de los valores evangélicos, en la superación de toda injusta discriminación por razón de razas, nacionalismos, culturas, sexos y credos, procurando eliminar todo odio, resentimiento y espíritu de venganza y promoviendo la reconciliación y la justicia.” (p. 101)
FICHA 40
“Las propuestas de desarrollo tienen que estar subordinadas a criterios éticos. Una ética ecológica implica el abandono de una moral utilitarista e individualista. Postula la aceptación del principio de destino universal de los bienes de la creación y promoción de la justicia y solidaridad como valores indispensables.
Líneas indispensables. Los cristianos, como integrantes de la sociedad, no están exentos de responsabilidad en relación a los modelos de desarrollo que han provocado los actuales desastres ambientales y sociales.”
(p. 102)
FICHA 41
“171. La tierra, don de Dios. Los cristianos no miran el universo solamente como naturaleza considerada en sí misma, sino como creación y primer don del amor del Señor por nosotros.”
FICHA 42
“Estos límites en el uso de la tierra miran a preservar la justicia y el derecho que todos tiene a acceder a los bienes de la creación, que Dios destinó al servicio de todo el hombre que viene a este mundo...
173. La mentalidad propia de la visión cristiana tiene su base en la Sagrada Escritura, que considera la tierra y los elementos de la naturaleza ante todo como aliados del pueblo de Dios e instrumentos de nuestra salvación. La resurrección de Jesucristo sitúa de nuevo a la humanidad ante la misión de liberar a toda la creación, que ha de ser transformada en nuevo cielo y nueva tierra, donde tenga su morada la justicia.” (p. 105)
FICHA 43
“180. Líneas pastorales.
-Asumir con decisión renovada la opción evangélica y preferencial por los pobres, siguiendo el ejemplo y las palabras del Señor Jesús, con plena confianza en Dios, austeridad de vida y participación de bienes.
-Privilegiar el servicio fraterno a los más pobres entre los pobres y ayudar a las instituciones que cuidan de ellos, los minusválidos, enfermos, ancianos solos, niños abandonados, encarcelados, enfermos de sida y todos aquellos que requieren la cercanía misericordiosa del buen samaritano.
-Revisar actitudes y comportamientos personales y comunitarios, así como las estructuras y métodos pastorales, a fin de que no alejen a los pobres sino que propicien la cercanía y el compartir con ellos.
-Promover la participación social ante el Estado, reclamando leyes que defiendan los derechos de los pobres.” (p. 110)
FICHA 44
“182. El trabajo. Una de las realidades que más nos preocupa en nuestra tarea pastoral es el mundo del trabajo, por su significación humanizadora y salvífica, que tiene su origen en la vocación co-creadora de hombre como imagen de Dios y que ha sido rescatado y elevado por Jesús, trabajador e hijo de carpintero....
La permanente enseñanza del magisterio de la Iglesia, respecto al trabajo como clave de la cuestión social, ha sido confirmada y desarrollada en las recientes encíclicas sociales de Juan Pablo II (Laborem exercens, Sollicitudo rei socialis y Centesimus annus). Y de modo especial subraya la dimensión subjetiva del trabajo, que es la expresión más elocuente de la dignidad del trabajador.” (p. 111)
FICHA 45
“190. El orden democrático. Cristo, el Señor, enviado por el Padre para la redención del mundo, vino para anunciar la buena noticia e iniciar el Reino y mediante la conversión de las personas lograr una nueva vida según Dios y un nuevo tipo de convivencia y relación social. A la Iglesia, fiel a la misión que le otorgó su fundador, corresponde constituir la comunidad de hijos de Dios y ayudar en la construcción de una sociedad donde primen los valores cristianos evangélicos.
La Iglesia respeta la legítima autonomía el orden temporal y no tiene un modelo específico de regímen político. La Iglesia aprecia el sistema de la democracia, en la medida en que asegura la participación de los ciudadanos en las opciones políticas y garantiza a los gobernados la posibilidad de elegir y controlar a sus propios gobernantes, o bien la de sustituirlos oportunamente de manera pacífica.” (p. 114)
FICHA 46
“Por eso las enseñanza del Santo Padre señalan la necesidad de acciones concretas de los poderes públicos ara que la economía de mercado no se convierta en algo absoluto a lo cual se sacrifique todo, acentuando la desigualdad y la marginación de las grandes mayorías. No puede haber una economía de mercado creativa y al mismo tiempo socialmente justa sin un sólido compromiso de toda la sociedad y sus actores con la solidaridad a través de un marco jurídico que asegure el valor de la persona, la honradez, el respeto a la vida y la justicia por los más pobres.
196. Los ajustes económicos, aunque puedan ser beneficiosos a largo plazo, al frenar la inflación y estabilizar la economía, suelen producir un grave deterioro del nivel de vida de los pobres. Por eso, el Estado está obligado en la medida de lo posible, pero sincera y generosamente, a compensar los costos sociales de los más pobres.” (p. 116-117)
FICHA 47
“ -Fomentar la búsqueda e implementación de modelos socioeconómicos que conjuguen la libre iniciativa, la creatividad de personas y grupos, la función moderadora del Estado, sin dejar de atención especial a los sectores más necesitados. Todo esto, orientado a la realización de una economía de la solidaridad y la participación, expresada en diversas formas de propiedad.
202. -Promover relaciones económicas internacionales que faciliten la transferencia de tecnología en un ambiente de reciprocidad social.
-Denunciar aquellos mecanismos de la economía de mercado que dañan fundamentalmente a los pobres. No podemos estar ausentes en una hora en la que no hay quien vele por sus intereses...
-Reconocer el papel fundamental de la empresa, del mercado, de la propiedad privada y de la consiguiente responsabilidad para con los medios de producción, de la creatividad humana, en el marco jurídico de una justicia social.” (p. 119-120)
FICHA 48
“ 211. El matrimonio y la familia en el proyecto original de Dios son instituciones de origen divino y no productos de la voluntad humana. Cuando el Señor dice ”al comienzo no fue así”, se refiere a la verdad sobre el matrimonio, que, según el plan de Dios, excluye el divorcio.
212. El hombre y la mujer, siendo imagen y semejanza de Dios, que es amor, son llamados a vivir en el matrimonio el misterio de la comunión y relación trinitaria. Dios inscribe en la humanidad del hombre y de la mujer la vocación y consiguientemente la capacidad y la responsabilidad del amor y de la comunión. Hombre y mujer son llamados al amor en la totalidad de su cuerpo y espíritu.” (p. 123)
FICHA 49
“213. Jesucristo es la Nueva Alianza, en él el matrimonio adquiere su verdadera dimensión. Por su encarnación y por su vida en familia con María y José en el hogar de Nazaret se constituye un modelo de toda la familia. El amor de los esposos por Cristo llega a ser como el de él: total, exclusivo, fiel, y fecundo. A partir de Cristo y por su voluntad, proclamada por el apóstol, el matrimonio no sólo vuelve a la perfección primera sino que se enriquece con nuevos contenidos. El matrimonio cristiano es un sacramento en que el amor humano es santificante y comunica la vida divina por la obra de Cristo; un sacramento en el que los esposos significan y realizan el amor de Cristo y de su Iglesia, amor que pasa por el camino de la cruz, de las limitaciones, del perdón y de los defectos para llegar al gozo de la resurrección. Es necesario tener presente que entre bautizados no puede haber contrato matrimonial válido que no sea por eso mismo sacramento.”
(p. 124)
FICHA 50
“ 214. En el plan de Dios creador y redentor la familia descubre no sólo su identidad sino también su misión: custodiar, revelar y comunicar el amor y la vida, a través de cuatro cometidos fundamentales.
a) La misión de la familia es vivir, crecer y perfeccionarse como comunidad de personas que se caracteriza por la unidad y la indisolubilidad. La familia es el lugar privilegiado para la realización personal junto con los seres amados.
b) Ser como el santuario de la vida, servidora de la vida, ya que el derecho a la vida es la base de todos los derechos humanos. Este servicio no se reduce a la sola procreación sino que es ayuda eficaz para transmitir y educar en valores auténticamente humanos y cristianos.
c) Ser célula primera y vital de la sociedad. Por su naturaleza y vocación, la familia debe ser promotora del desarrollo, protagonista de una auténtica política familiar.
d) Ser Iglesia doméstica, que acoge vive, celebra y anuncia la Palabra de Dios, el santuario donde se edifica la santidad y desde donde la Iglesia y el mundo pueden ser santificados.
No obstante las graves crisis de la familia, constatamos que muchas familias latinoamericanas y del Caribe se esfuerzan y viven llenas de esperanza y con fidelidad el proyecto de Dios creador y redentor, la fidelidad, la apertura a la vida, la educación cristiana de los hijos y el compromiso con la Iglesia y el mundo.” (p. 124-125)
FICHA 51
“-La pastoral familiar no puede limitarse a una actitud meramente protectora, debe ser previsora, audaz y positiva. Ha de discernir con sabiduría evangélica los retos que los cambios culturales plantean a la familia. Ha de denunciar las violaciones contra la justicia y la dignidad de la familia. Ha de acompañar a las familias de los sectores más pobres, rurales y urbanos, promoviendo la solidaridad.” (p. 128)
FICHA 52
“ 225. Fortalecer la vida de la Iglesia y de la sociedad a partir de la familia; enriquecerla desde la catequesis familiar, la oración en el hogar, la eucaristía, la participación en el sacramento de la reconciliación, el conocimiento de la Palabra de Dios, para ser fermento en la Iglesia y en la sociedad.” (p. 129)
FICHA 53
“Nace la cultura con el mandato inicial de Dios a los seres humanos: crecer y multiplicarse, llenar la tierra y someterla. En esa forma la cultura es cultivo y expresión de todo lo humano en relación amorosa con la naturaleza y en la dimensión comunitaria de los pueblos.
Cuando Jesucristo, en la encarnación, asume y expresa todo lo humano, excepto el pecado, entonces el Verbo de Dios entra en la cultura. Así. Jesucristo es la medida de todo lo humano y por tanto también de la cultura. El, que se encarnó en la cultura de su pueblo, trae para cada cultura histórica el don de la purificación y de la plenitud. Todos los valores y expresiones culturales que puedan dirigirse a Cristo promueven los auténtico humano. Lo que no pasa por Cristo no podrá quedar redimido.
229. Por nuestra adhesión radical a Cristo en el bautismo nos hemos comprometido a procurar que la fe, plenamente anunciada, pensada y vivida, llegue a hacerse cultura. Así, podemos hablar de una cultura cristiana cuando el sentir común de la vida de un pueblo ha sido penetrado interiormente, hasta situar el mensaje evangélico en la base de su pensar, en sus principios fundamentales de vida, en sus criterios de juicio, en sus normas de acción y de allí se proyecte en el ethos del pueblo...en sus instituciones y en todas sus estructura.
Esta evangelización de la cultura, que la invade hasta el núcleo dinámico, se manifiesta en el proceso de inculturación, al que Juan Pablo II ha llamado centro, medio y objetivo de la nueva evangelización. Los auténticos valores culturales, discernidos y asumidos por la fe, son necesarios para encarnar en esa misma cultura el mensaje evangélico y la reflexión y la praxis de la Iglesia.
La Virgen María acompaña a los apóstoles cuando el Espíritu de Jesús resucitado penetra y transforma los pueblos de la diversas culturas. María, que es modelo de la Iglesia, también es modelo de la evangelización de la cultura. Es la mujer judía que representa al pueblo e la Antigua Alianza con toda su realidad cultural. Pero se abre a la novedad del evangelio y está presente en nuestras tierras como Madre común tanto de los aborígenes como de los que han llegado, propiciando desde el principio la nueva síntesis cultural que es América Latina.” (p. 132)
FICHA 54
“Es necesario inculturar el evangelio a la luz de los tres grandes misterios e la salvación: la Navidad, que muestra el camino de la encarnación y mueve al evangelizador a compartir su vida con el evangelizado; la Pascua, que conduce a través del sufrimiento a la purificación de los pecados para que sean redimidos, y Pentecostés, que por la fuerza el Espíritu posibilita a todos a entender en su propia lengua las maravillas de Dios.
La inculturación del evangelio es un proceso que supone reconocimiento de los valores evangélicos que se han mantenido más o menos puros en la actual cultura, y el reconocimiento de nuevos valores que coinciden con el mensaje de Cristo. Mediante la inculturación se busca que la sociedad descubra el carácter cristiano de estos valores, os aprecie y los mantenga como tales. Además, intenta la incorporación de valores evangélicos que están ausentes de la cultura, o porque se han oscurecido o porque han llegado a desaparecer. Por medio de la inculturación, la Iglesia encarna el evangelio en las diversas culturas y, al mismo tiempo, introduce a los pueblos con sus culturas en su misma comunidad; transmite a las mismas sus propios valores, asumiendo lo que hay bueno en ellas y renovándolas desde dentro. La fe, al encarnarse en esas culturas, debe corregir sus errores y evitar sincretismos. La tarea de inculturación de la fe es propia de las iglesias particulares bajo la dirección de sus pastores, con la participación de todo el pueblo de Dios. Los criterios fundamentales en este proceso son la sintonía con las exigencias objetivas de la fe y la apertura a la comunión con la Iglesia universal.” (p. 133)
FICHA 55
“Por el bautismo nacemos a una nueva vida y recibimos la capacidad de acercarnos al modelo que es Cristo. Caminar hacia él es la moral cristiana; es la forma de vida propia del creyente, que con la ayuda de la gracia sacramental sigue a Cristo, vive la alegría de la salvación y abunda en frutos de caridad para la vida del mundo.
Consciente de la necesidad de seguir este camino, el cristiano se empeña en la formación de la propia consciencia. De esta formación, tanto individual como colectiva, de la madurez de mentalidad, de su sentido de responsabilidad y de la pureza de las costumbres depende el desarrollo y la riqueza de los pueblos. La moral cristiana sólo se entiende dentro de la Iglesia y se plenifica en la eucaristía. Todo lo que en ella podemos ofrecer es vida; lo que no puede ofrecerse es el pecado.” (p. 134)
FICHA 56
“ 236. Se introduce como norma de moralidad la llamada ética civil ciudadana, sobre la base de un consenso mínimo de todos con la cultura reinante, sin necesidad de espetar la moral natural y las normas cristianas. Se observa una “moral de situación” según la cual algo de por sí malo dejaría de serlo de acuerdo a las personas, circunstancias e intereses que están en juego. Frecuentemente los medios de comunicación social se hacen eco de todos esos criterios y los difunden.
237. Líneas pastorales.
Trabajar en la formación cristiana de las conciencias y rescatar los valores perdidos de la moral cristiana. Volver a tomar conciencia del pecado (del pecado original y de los pecados personales) y de la gracia de Dios como fuerza para poder seguir nuestra conciencia cristiana.” (p. 136)
FICHA 57
“ 239. Presentar la vida moral como un seguimiento de Cristo, acentuando
La vivencia de las bienaventuranzas y la frecuente práctica de los sacramentos. Difundir las virtudes morales y sociales, que nos conviertan en hombres nuevos, creadores de una nueva humanidad. Este anuncio tiene que ser vital y kerigmático, especialmente donde más se ha introducido el secularismo, presentando en la catequesis la conducta cristiana como el auténtico seguimiento de Cristo. Cuidar que, en el campo moral, la justa aplicación de criterios de gradualidad no mengüe las exigencias perentorias de la conversión.” (p. 136-137)
FICHA 58
“Una meta de la evangelización inculturada será siempre la salvación y liberación integral de un determinado pueblo o grupo humano, que fortalezca su identidad y confíe en su futuro específico, contraponiéndose a los poderes de la muerte, adaptando la perspectiva de Jesucristo encarnado, que salvó el hombre desde la debilidad, la pobreza y la cruz redentora. La iglesia defiende los auténticos valores culturales de todos los pueblos, especialmente de los oprimidos, indefensos y marginados, ante la fuerza arrollador de las estructuras de pecado manifiestas en la sociedad moderna.” (p. 138-139)
FICHA 59
“ 247. Como lo ha señalado vigorosamente el Documento de Puebla, en los pueblos que son fruto del mestizaje racial se ha desarrollado una particular cultura mestiza, donde está muy vigente la religiosidad popular, como forma inculturada del catolicismo. Coexisten, sin embargo, el incumplimiento de deberes cristianos al lado de admirables ejemplos de vida cristiana y un desconocimiento de la doctrina junto a vivencias católicas enraizadas en los principios del evangelio.
En las expresiones culturales y religiosas de campesinos y suburbanos se reconoce gran parte del patrimonio cristiano del continente y una arraigada de los valores del reino de Dios.” (p. 140)
FICHA 60
1. Para con nuestros hermanos indígenas:
“ Ofrecer el evangelio de Jesús con el testimonio de una actitud humilde, comprensiva y profética, valorando su palabra a través de un diálogo respetuoso, franco y fraterno, y esforzarnos por conocer sus propias lenguas.
Crecer en el conocimiento crítico de sus culturas para apreciarlas a la luz del evangelio.
Promover una inculturación de la liturgia, acogiendo con aprecio sus símbolos, ritos y expresiones religiosas compatibles con el claro sentido de la fe, manteniendo el valor de los símbolos universales y en armonía con la disciplina general de la Iglesia.
Acompañar su reflexión teológica, respetando sus formulaciones culturales que les ayudan a dar de su fe y esperanza.
Crecer en el conocimiento de su cosmovisión, que hace de la globalidad Dios, hombre y mundo, una unidad que impregna todas las relaciones humanas, espirituales y trascendentes.” (p. 141)
FICHA 61
“250. 3. Desarrollar la conciencia de mestizaje no sólo racial sino cultural, que caracteriza a grandes mayorías en muchos pueblos. Pues está vinculado con la inculturación del evangelio.” (p. 142)
FICHA 62
“La educación es la asimilación de la cultura. La educación cristiana es la asimilación de la cultura cristiana. Es la inculturación del evangelio en la propia cultura. Sus niveles son muy diversos: pueden ser escolares o no escolares, elementales o superiores, formales o no formales, En todo caso, la educación es un proceso dinámico que dura toda la vida de la persona y de los pueblos. Recoge la memoria del pasado, enseña a vivir hoy y se proyecta hacia el futuro. Por esto, la educación cristiana es indispensable en la nueva evangelización.” (p. 149)
FICHA 63
“ Oración por la IV Conf. General del Episc. Latinoamericano
Padre santo y misericordioso,/ que diriges la historia de tus hijos de América latina,/ te damos gracias por el mensaje del evangelio,/ que desde hace quinientos años/ es proclamado en este continente de la Esperanza./ Gracias, Padre, por el don de la fe en Jesucristo,/ único Salvador de los hombres;/ por la implantación de tu Iglesia santa/ en nuestros pueblos,/ al amparo maternal de la Virgen María./ Mira propicio a quienes/ has puesto como Pastores de tu Iglesia,/convocados para la IV Conferencia General/ del Episcopado Latinoamericano en Santo Domingo;/ envía sobre ellos tu Espíritu de sabiduría y amor/ para que guíen a tu pueblo/ por los caminos de la nueva evangelización,/ de manera que el nombre de tu Hijo amado/ esté presente/en el corazón y en la vida de todos/los latinoamericanos.
Consolida la identidad cristiana de nuestras/ comunidades, fortalece la fe en tu Iglesia santa,/ católica y apostólica,/ acrecienta la comunión de todos, Pastores y fieles,/ con el sucesor de Pedro.
Preserva en cada familia el don de la vida/ que de Tí procede/ y defiende nuestro continente de la violencia/ y signos de muerte./ Haz que nos comprometamos en la promoción/ integral de todos nuestros hermanos,/ especialmente de los más pobre y desamparados;/ que todas las culturas se abran al mensaje del/ evangelio, y se instaure en los corazones/ y en la sociedad la civilización del amor,/ de la solidaridad y de la paz./ Bajo la mirada misericordiosa de María./ Te lo pedimos, Padre, por tu Hijo Jesucristo,/ en la unidad del Espíritu Santo./ Amén.
LA MISERICORDIA DIVINA VANN, Gerald. EDIC. Rialp S.A., Madrid, 1974 (310 págs)
FICHA 1
“Porque amar a un ser en Dios y por Dios –hablo aquí del amor de amistad, no del amor de concupiscencia-, no es tratarlo como a un puro medio o una pura ocasión de amar a Dios, es decir, dispensarse de amarlo (y al mismo tiempo cesar de amar de veras a Dios, que no es verdaderamente amado si no se ama también a sus imágenes visibles; es amar a este ser y tratarlo como un fin, y querer su bien porque en sí y para sí merece ser amado, es decir, por cuanto ese mérito y esa dignidad de fin dimanan del soberano Amor y de la soberana Amabilidad de Dios.” (p. 23-24)
FICHA 2
“Nos hallamos aquí en la verdadera clave del lado práctico de la contemplación cristiana. Porque a través de Cristo es como el místico cristiano llega a Dios; a través de Cristo Amador y Redentor de los hombres, y habiendo ascendido al Padre a través de Cristo no puede dividir al mundo doliente que hasta el fin de todos los tiempos será la preocupación constante del corazón de Cristo: “la gracia que nos transforma es en realidad la gracia de nuestro Señor crucificado, y si somos transformados de claridad en claridad es para ser asociados a su obra, que consiste en morir por el mundo.” (p. 24-25)
FICHA 3
“Así hay dos cosas que son en realidad dos aspectos complementarios de una vida: está el completo y total desposeimiento de sí mismo y de todo lo que no es de Dios, de tal manera que pueda decir con verdad ”yo vivo más no yo sino que Cristo vive en mí”, el Corazón de Cristo, la voluntad de Cristo, el poder de Cristo. Y está al mismo tiempo lo que se halla contenido en dichas palabras: la plenitud de amor, la superabundancia de vida, el deseo de trabajar y sufrir, aun hasta la muerte, por un mundo que es amado con el amor de Cristo, un amor que se extiende a todo, un amor para el cual nada es demasiado pequeño, demasiado pobre, demasiado débil, demasiado pecaminoso.” (p. 25-26)
FICHA 4
“Buscad primero el Reino de Dios: no debemos considerar la contemplación como un medio para la acción, aun la acción más elevada; la contemplación no es un medio para un fin, sino un fin en sí misma –un fin tan rico y lleno de vida superabundante que, en efecto, se expresa ineludiblemente en acción, de la misma manera que la visión del artista o del amante se expresa en piedra o en lienzo, en palabras y gestos. Nunca seremos santos si ignoramos nuestra responsabilidad para con el mundo, olvidando la ley del amor, cerrando las entrañas de nuestra misericordia para con el prójimo e intentando construir una felicidad para nuestro uso exclusivo: “En esto conocerán los hombres que sois mis discípulos, si os amáis los unos a otros”; “si alguno dice amar a Dios y odia a su hermano, es un mentiroso. Porque el que no ama a su hermano al cual ve ¿cómo podrá amar a Dios al cual no ve? Y Ruysbroeck: “sé amable, sé amable, y serás santo”. Sé amable; es fácil ser afable con nuestros amigos, mas ¿dónde encontraremos las fuerzas para ser buenos con todos, ser bueno con la gente que nos irrita, con la gente que nos ataca, desprecia y calumnia? Esto sólo lo encontraremos en el corazón de Cristo.” (p. 26-27)
FICHA 5
“Debemos adquirir una personalidad, carácter y voluntad propios; debemos aprender a ver y a juzgar, tenemos que adquirir la sabiduría de la serpiente y la simplicidad de la paloma. Mas luego, en segundo lugar, debemos preservar esa misma simplicidad, evitar una piedad a nuestro capricho, la determinación de decidir a toda costa por cuenta propia lo que está bien o mal y la idea del hombre como virtuoso por sí mismo, que en vez de hacer de la virtud un culto a Dios, la convierte en algo parecido al culto de sí mismo. Debemos ser capaces de escuchar con simplicidad infantil la voz de Dios e identificar nuestros deseos con los suyos, y luego necesitamos la fuerza y la madurez del adulto para que nuestra obediencia no sea la obediencia de un esclavo o de un autómata sino la dádiva creadora de un amante.” (p. 39)
FICHA 6
“Porque nosotros no hemos sido creados para estar solos sino para vivir en la plenitud de la vida de la familia de Dios, y por esto en el calor e la vida de la familia de Dios; es el pecado lo que nos mantiene apartados y cierra nuestros ojos. Ante todo debemos aprender a ver la manera en que nuestra vida importa que sea vivida: en Dios, en unidad con toda la creación; todas las cosas que Dios ha creado las ha hecho, en último término, de la misma materia, de suerte que hay un lazo entre ellas, como el vínculo de sangre que une a los miembros de una familia. Todas las cosas que Dios ha hecho tienen últimamente el mismo fin, adorarle y ensalzarle, cada uno a su modo; más importante aún: Dios mismo está presente en todas las cosas que ha creado, y su presencia es discernible en ellas a los ojos de la fe, del amor y de la adoración. Nosotros asistimos del mejor modo al cántico de la creación y reconocemos nuestra unidad con todas las cosas verdadera y plenamente cuando aprendemos a verlas en Dios y a Dios en ellas; entonces es cuando ellas nos pueden conducir a El.” (p. 41)
FICHA 7
“Dios nos ha creado para conocerle, amarle, servirle y ser felices. Cuanto más aprendemos, por el arrepentimiento y la oración y la adoración, a conocerle, más le amaremos; cuanto más le amemos, más desearemos servirle, cuanto más le sirvamos , más felices seremos. Y si aprendemos a conocer las obras de su mano, no precisamente como cosas que podemos tener sino parte de la vida que somos, la vida ilimitada de amor y adoración de Dios, entonces le amaremos también debidamente y además querremos servirlas; no nos desviará ni desintegrará la mordedura febril del tiempo, tan fugaz, sino que nos reconstruiremos por nuestra visión de la multiplicidad en la Unidad y por nuestro poder de ver y amar todas las cosas en la paz del interminable presente, y de esta manera nuestro corazón estará en paz porque será colmado por el infinito, que abarca todo cuanto El desea, y aún aquí abajo seremos felices, con la felicidad de aquellos de los cuales es el Reino de los cielos, porque habremos renacido a la vida más abundante, y la vida crecerá incesantemente en nosotros, hasta la perseverancia final, y podremos entrar en el gozo completo y final, la bienaventuranza completa y sin sombras del día eterno.” (p. 45-46)
FICHA 8
“Tenemos los dones que El nos da para llenar nuestros corazones y darle gloria con ellos; el amor que El nos da para con el prójimo y el amar que da a los otros apara con nosotros. Además de esto, debemos participar en su culto y en su amor, en el de toda la familia de Dios: somos sólo administradores. Tenemos los dones de plegaria y virtud que El nos da junto con la ayuda para ascender por la escala de perfección. Tampoco aquí debemos aferrarnos e inquietarnos con los ojos siempre puestos en nosotros mismos; nuestro deber es hacer todo lo posible en el momento presente para hacer de estos dones un culto perfecto, dejando a Dios la cuestión del progreso o fracaso: somos sólo administradores.” (p. 55)
FICHA 9
“El corazón tiene una capacidad infinita, tiene sed de ser, y no estaremos nunca satisfechos mientras no esté aquella capacidad saciada. Por eso intentamos llenarlo atrayendo a nosotros muchas cosas y haciéndolas nuestras, hasta el punto de llenar la casa de muebles, que no nos dejan mover y aun nos molestan. Bienaventurados los pobres de espíritu porque han visto que esta no es manera de conducirse y han conocido que el reino no es la infinidad de poseer sino de ser.” (p. 55-57)
FICHA 10
“Ora con la plegaria del temor, y vive en docilidad al don de amoroso respeto del Espíritu, y entonces adorarás en espíritu y en verdad, y ayudarás a restituir el mundo a la plenitud de la vida de adoración; ayudarás a enseñar a un mundo orgulloso y descuidado en su creencia, en su propia madurez y en su propia autosuficiencia, que no hay vida real -ni por consiguiente verdadera felicidad- sino en la pobreza de espíritu, en la vida infinita de Dios, y enseñarás todo esto sintiéndote tu mismo niño, porque de los niños es el Reino de los cielos.” (p. 68-69)
FICHA 11
“Nuestra civilización intentó en el pasado ordenar su vida y establecer una concepción del mundo sin referencia a Dios; deseaba ser humana y tener un mundo humano, ni más ni menos. Y ahora que recogemos los resultados, sabemos cuán lamentablemente erró. No podía ser de otra manera. No podemos ser solamente humanos; o aceptamos el don de Dios y somos más que humanos, o lo rechazamos y nos hacemos menos que humanos.
Pero si tenemos fe, tenemos, en primer lugar, una concepción muy amplia de la realidad, lo cual incluye, por lo tanto, la última respuesta a las interrogantes e investigaciones de la mente: nada hay demasiado grande para llegar a ser parte de ella. La fe satisface al espíritu porque capacita la inteligencia para ver la multiplicidad en términos del Uno, lo cual es una constante necesidad y deseo de nuestro espíritu.
Más no es precisamente un conocimiento abstracto de la verdad lo que nos ofrece el sacramento del bautismo, es la presencia permanente de la Verdad. Dios está con nosotros y en nosotros. Y ser fiel es, por tanto, vivir siempre en esta presencia, y encontrar en ella tanto la fuerza motivadora como la norma de criterio para toda la vida y acción. El bautismo no sólo da la verdad al entendimiento, sino también fuerza a la voluntad. Se trata de un poder que debe ser transformado en facilidad por medio de un largo y penoso ejercicio, ciertamente. Cuando hablamos de las virtudes infusas no queremos decir que por arte de magia comenzaremos a obrar virtuosamente en todo momento y sin esfuerzo, sino que ya no estamos siempre e inevitablemente sujetos -por la esclavitud del mal- a obrar mal en el mundo: las semillas de la nueva vida están ya dentro de nosotros.
Así, pues, lo que esencialmente se da es el poder entrar en el reino y el poder de la gloria. Cuando el ser humano es así llenado de vida de Dios tiene dentro de sí precisamente una vida que es cielo, aunque la tenga solamente en germen, y todo lo que hace, pensamientos, plegarias y actos, puede incrementar esta vida en su alma y hacerla más y más celestial en sí misma.” (p. 17-72)
“Porque amar a un ser en Dios y por Dios –hablo aquí del amor de amistad, no del amor de concupiscencia-, no es tratarlo como a un puro medio o una pura ocasión de amar a Dios, es decir, dispensarse de amarlo (y al mismo tiempo cesar de amar de veras a Dios, que no es verdaderamente amado si no se ama también a sus imágenes visibles; es amar a este ser y tratarlo como un fin, y querer su bien porque en sí y para sí merece ser amado, es decir, por cuanto ese mérito y esa dignidad de fin dimanan del soberano Amor y de la soberana Amabilidad de Dios.” (p. 23-24)
FICHA 2
“Nos hallamos aquí en la verdadera clave del lado práctico de la contemplación cristiana. Porque a través de Cristo es como el místico cristiano llega a Dios; a través de Cristo Amador y Redentor de los hombres, y habiendo ascendido al Padre a través de Cristo no puede dividir al mundo doliente que hasta el fin de todos los tiempos será la preocupación constante del corazón de Cristo: “la gracia que nos transforma es en realidad la gracia de nuestro Señor crucificado, y si somos transformados de claridad en claridad es para ser asociados a su obra, que consiste en morir por el mundo.” (p. 24-25)
FICHA 3
“Así hay dos cosas que son en realidad dos aspectos complementarios de una vida: está el completo y total desposeimiento de sí mismo y de todo lo que no es de Dios, de tal manera que pueda decir con verdad ”yo vivo más no yo sino que Cristo vive en mí”, el Corazón de Cristo, la voluntad de Cristo, el poder de Cristo. Y está al mismo tiempo lo que se halla contenido en dichas palabras: la plenitud de amor, la superabundancia de vida, el deseo de trabajar y sufrir, aun hasta la muerte, por un mundo que es amado con el amor de Cristo, un amor que se extiende a todo, un amor para el cual nada es demasiado pequeño, demasiado pobre, demasiado débil, demasiado pecaminoso.” (p. 25-26)
FICHA 4
“Buscad primero el Reino de Dios: no debemos considerar la contemplación como un medio para la acción, aun la acción más elevada; la contemplación no es un medio para un fin, sino un fin en sí misma –un fin tan rico y lleno de vida superabundante que, en efecto, se expresa ineludiblemente en acción, de la misma manera que la visión del artista o del amante se expresa en piedra o en lienzo, en palabras y gestos. Nunca seremos santos si ignoramos nuestra responsabilidad para con el mundo, olvidando la ley del amor, cerrando las entrañas de nuestra misericordia para con el prójimo e intentando construir una felicidad para nuestro uso exclusivo: “En esto conocerán los hombres que sois mis discípulos, si os amáis los unos a otros”; “si alguno dice amar a Dios y odia a su hermano, es un mentiroso. Porque el que no ama a su hermano al cual ve ¿cómo podrá amar a Dios al cual no ve? Y Ruysbroeck: “sé amable, sé amable, y serás santo”. Sé amable; es fácil ser afable con nuestros amigos, mas ¿dónde encontraremos las fuerzas para ser buenos con todos, ser bueno con la gente que nos irrita, con la gente que nos ataca, desprecia y calumnia? Esto sólo lo encontraremos en el corazón de Cristo.” (p. 26-27)
FICHA 5
“Debemos adquirir una personalidad, carácter y voluntad propios; debemos aprender a ver y a juzgar, tenemos que adquirir la sabiduría de la serpiente y la simplicidad de la paloma. Mas luego, en segundo lugar, debemos preservar esa misma simplicidad, evitar una piedad a nuestro capricho, la determinación de decidir a toda costa por cuenta propia lo que está bien o mal y la idea del hombre como virtuoso por sí mismo, que en vez de hacer de la virtud un culto a Dios, la convierte en algo parecido al culto de sí mismo. Debemos ser capaces de escuchar con simplicidad infantil la voz de Dios e identificar nuestros deseos con los suyos, y luego necesitamos la fuerza y la madurez del adulto para que nuestra obediencia no sea la obediencia de un esclavo o de un autómata sino la dádiva creadora de un amante.” (p. 39)
FICHA 6
“Porque nosotros no hemos sido creados para estar solos sino para vivir en la plenitud de la vida de la familia de Dios, y por esto en el calor e la vida de la familia de Dios; es el pecado lo que nos mantiene apartados y cierra nuestros ojos. Ante todo debemos aprender a ver la manera en que nuestra vida importa que sea vivida: en Dios, en unidad con toda la creación; todas las cosas que Dios ha creado las ha hecho, en último término, de la misma materia, de suerte que hay un lazo entre ellas, como el vínculo de sangre que une a los miembros de una familia. Todas las cosas que Dios ha hecho tienen últimamente el mismo fin, adorarle y ensalzarle, cada uno a su modo; más importante aún: Dios mismo está presente en todas las cosas que ha creado, y su presencia es discernible en ellas a los ojos de la fe, del amor y de la adoración. Nosotros asistimos del mejor modo al cántico de la creación y reconocemos nuestra unidad con todas las cosas verdadera y plenamente cuando aprendemos a verlas en Dios y a Dios en ellas; entonces es cuando ellas nos pueden conducir a El.” (p. 41)
FICHA 7
“Dios nos ha creado para conocerle, amarle, servirle y ser felices. Cuanto más aprendemos, por el arrepentimiento y la oración y la adoración, a conocerle, más le amaremos; cuanto más le amemos, más desearemos servirle, cuanto más le sirvamos , más felices seremos. Y si aprendemos a conocer las obras de su mano, no precisamente como cosas que podemos tener sino parte de la vida que somos, la vida ilimitada de amor y adoración de Dios, entonces le amaremos también debidamente y además querremos servirlas; no nos desviará ni desintegrará la mordedura febril del tiempo, tan fugaz, sino que nos reconstruiremos por nuestra visión de la multiplicidad en la Unidad y por nuestro poder de ver y amar todas las cosas en la paz del interminable presente, y de esta manera nuestro corazón estará en paz porque será colmado por el infinito, que abarca todo cuanto El desea, y aún aquí abajo seremos felices, con la felicidad de aquellos de los cuales es el Reino de los cielos, porque habremos renacido a la vida más abundante, y la vida crecerá incesantemente en nosotros, hasta la perseverancia final, y podremos entrar en el gozo completo y final, la bienaventuranza completa y sin sombras del día eterno.” (p. 45-46)
FICHA 8
“Tenemos los dones que El nos da para llenar nuestros corazones y darle gloria con ellos; el amor que El nos da para con el prójimo y el amar que da a los otros apara con nosotros. Además de esto, debemos participar en su culto y en su amor, en el de toda la familia de Dios: somos sólo administradores. Tenemos los dones de plegaria y virtud que El nos da junto con la ayuda para ascender por la escala de perfección. Tampoco aquí debemos aferrarnos e inquietarnos con los ojos siempre puestos en nosotros mismos; nuestro deber es hacer todo lo posible en el momento presente para hacer de estos dones un culto perfecto, dejando a Dios la cuestión del progreso o fracaso: somos sólo administradores.” (p. 55)
FICHA 9
“El corazón tiene una capacidad infinita, tiene sed de ser, y no estaremos nunca satisfechos mientras no esté aquella capacidad saciada. Por eso intentamos llenarlo atrayendo a nosotros muchas cosas y haciéndolas nuestras, hasta el punto de llenar la casa de muebles, que no nos dejan mover y aun nos molestan. Bienaventurados los pobres de espíritu porque han visto que esta no es manera de conducirse y han conocido que el reino no es la infinidad de poseer sino de ser.” (p. 55-57)
FICHA 10
“Ora con la plegaria del temor, y vive en docilidad al don de amoroso respeto del Espíritu, y entonces adorarás en espíritu y en verdad, y ayudarás a restituir el mundo a la plenitud de la vida de adoración; ayudarás a enseñar a un mundo orgulloso y descuidado en su creencia, en su propia madurez y en su propia autosuficiencia, que no hay vida real -ni por consiguiente verdadera felicidad- sino en la pobreza de espíritu, en la vida infinita de Dios, y enseñarás todo esto sintiéndote tu mismo niño, porque de los niños es el Reino de los cielos.” (p. 68-69)
FICHA 11
“Nuestra civilización intentó en el pasado ordenar su vida y establecer una concepción del mundo sin referencia a Dios; deseaba ser humana y tener un mundo humano, ni más ni menos. Y ahora que recogemos los resultados, sabemos cuán lamentablemente erró. No podía ser de otra manera. No podemos ser solamente humanos; o aceptamos el don de Dios y somos más que humanos, o lo rechazamos y nos hacemos menos que humanos.
Pero si tenemos fe, tenemos, en primer lugar, una concepción muy amplia de la realidad, lo cual incluye, por lo tanto, la última respuesta a las interrogantes e investigaciones de la mente: nada hay demasiado grande para llegar a ser parte de ella. La fe satisface al espíritu porque capacita la inteligencia para ver la multiplicidad en términos del Uno, lo cual es una constante necesidad y deseo de nuestro espíritu.
Más no es precisamente un conocimiento abstracto de la verdad lo que nos ofrece el sacramento del bautismo, es la presencia permanente de la Verdad. Dios está con nosotros y en nosotros. Y ser fiel es, por tanto, vivir siempre en esta presencia, y encontrar en ella tanto la fuerza motivadora como la norma de criterio para toda la vida y acción. El bautismo no sólo da la verdad al entendimiento, sino también fuerza a la voluntad. Se trata de un poder que debe ser transformado en facilidad por medio de un largo y penoso ejercicio, ciertamente. Cuando hablamos de las virtudes infusas no queremos decir que por arte de magia comenzaremos a obrar virtuosamente en todo momento y sin esfuerzo, sino que ya no estamos siempre e inevitablemente sujetos -por la esclavitud del mal- a obrar mal en el mundo: las semillas de la nueva vida están ya dentro de nosotros.
Así, pues, lo que esencialmente se da es el poder entrar en el reino y el poder de la gloria. Cuando el ser humano es así llenado de vida de Dios tiene dentro de sí precisamente una vida que es cielo, aunque la tenga solamente en germen, y todo lo que hace, pensamientos, plegarias y actos, puede incrementar esta vida en su alma y hacerla más y más celestial en sí misma.” (p. 17-72)
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